UCRANIA Y LOS RIESGOS DE CRUZAR UNA FRONTERA SIENDO MUJER

Por Ana Fernández Quiroga, doctora en derecho y abogada especialista en la intervención con mujeres en situación de trata y asilo. Profesora de PeriFéricas

No hubiéramos imaginado hace unos meses tener que hablar de una crisis humanitaria de este tamaño, pero con la guerra en Ucrania estamos viviendo el mayor traslado de personas en menor tiempo de la historia. ACNUR, la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados, las cifra ya en 3,6 millones.

Alrededor de un 90% de los refugiados son mujeres, niños y personas mayores, indica la misma agencia, mientras el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advierte de que ya más de la mitad de los menores de Ucrania han tenido que dejar su hogar.

Este masivo desplazamiento también activa las redes de tráfico de personas y de trata. Son conceptos diferentes: la trata es la acción de captar, trasladar, acoger o recibir personas para su explotación, mediante el engaño, amenaza, uso de la fuerza o coacción, abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad. Normalmente se asocia a la explotación sexual, pero puede realizarse con otros fines como explotación laboral, comisión de delitos, tráfico de órganos… Por otro lado, el tráfico hace referencia a la acción de traslado o tránsito de personas entre fronteras a cambio de un precio y con un elemento volitivo por parte de la persona que accede a cruzar fronteras de este modo.

Normalmente una vez que se llega al destino la situación de tráfico finaliza, mientras que en la trata la situación puede iniciarse en el país de origen y continuar en el mismo o seguir continuando en el de destino, si se produce un cruce de fronteras. Por tanto, otro elemento diferenciador podría ser la durabilidad de la acción y el lugar de realización de este.

El Presidente de UNICEF comparecía el pasado 24 de marzo para declarar los riesgos del traslado masivo de menores, en muchas ocasiones no acompañados, entre Ucrania y las fronteras de otros países. El problema es que cuando el número es tan elevado, falta mucho control y muchas personas con formación específica y es mucho más fácil la captación para los fines de la trata de personas.

Hace unos días escuchaba en la radio un testimonio de una persona que había acogido a dos menores procedentes de Ucrania y comentaba que lo que había tenido que hacer era solo comunicarlo en la Comisaría. ¿Somos conscientes de los riesgos a los que pueden enfrentarse esos niños y niñas?

 

La captación de mujeres para su explotación

Muchas veces consideramos que las personas encuentran refugio cuando cruzan la frontera, pero, sin embargo, este es solo el primer paso. Desde el cruce de la frontera, las personas refugiadas se encuentran un largo y tedioso proceso burocrático y psicológico para encontrar un lugar en el que puedan volver a sentirse, al menos, en calma. Durante todas estas esperas y estos procesos intervienen las personas que tratan de captar a mujeres y menores para explotarlas sexual o laboralmente. Falsas promesas de trabajo, de matrimonio, de residencia. Cualquier recurso, lo van a utilizar a su favor.

Por eso es esencial que la ayuda sea organizada y que sea canalizada por servicios públicos especializados, que sea lo más rápida posible, pero que sea real. En caso de que intentemos paliar esta crisis en base a pequeñas acciones voluntarias, vamos a dejar un margen muy amplio para que saquen provecho las redes de tráfico y trata de personas.

En caso de que quieras profundizar sobre los procesos de solicitud de asilo y la identificación de las víctimas, en el curso “Trata y derecho de asilo de mujeres migrantes” estamos compartiendo en los foros las últimas noticias sobre las reformas de la Ley de Extranjería para dar una opción digna para que las mujeres refugiadas puedan comenzar una nueva vida en nuestro país: https://perifericas.es/products/trata-y-derecho-de-asilo-de-mujeres-migrantes

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