PORNOGRAFÍA LÉSBICA PARA CONSUMO MASCULINO

Por María Amparo Goas, estudiante de Trabajo Social y Criminología en la Universidad Pontificia de Comillas y con un curso de Género y Sexualidad con la British Columbia University

Según las estadísticas de la plataforma de distribución de contenido pornográfico PornHub, en 2021 el segundo término más buscado en todo el mundo fue “lesbian”. Es por esto que surge la siguiente pregunta: ¿cómo es posible que exista semejante visualización de contenido lésbico en la pornografía siendo las mujeres sáficas una parte minoritaria de la población?

A pesar de que la pornografía se genera para consumo masculino, lo lógico sería pensar que la pornografía lésbica tiene un nivel de visualización acorde a la población de mujeres que se sienten atraídas por otras mujeres. Sin embargo, lo cierto es que el grueso del consumo de pornografía lésbica no se produce por parte de mujeres, sino de hombres heterosexuales que se sienten sexualmente excitados al ver a dos mujeres practicando sexo entre ellas.

El hecho de que la pornografía lésbica sea parte del consumo pornográfico de los hombres heterosexuales demuestra que vivimos en una sociedad en la cual las mujeres somos vistas como objetos de consumo para el patriarcado, puesto que los varones tienen hipersexualizadas a las mujeres, independientemente de la orientación sexual de estas y de si sienten algún tipo de deseo sexual hacia el género masculino.

Esta visión de las mujeres como objeto de consumo se traduce en que la erótica femenina quede relegada a los ojos de consumo masculinos. De esta forma, la mujer se encuentra asexuada sin un hombre que “consuma” su sexualidad por lo que, en el imaginario social, la sexualidad de la mujer depende de la sexualidad del hombre, consiguiendo que el placer femenino quede relegado a un segundo plano como consecuencia del placer masculino.

La pornografía lésbica, pudiendo crearse desde la reivindicación del disfrute sexual femenino sin la necesidad de un hombre de por medio, por el contrario, se vuelve un medio más para reproducir esta hipersexualización de las mujeres desde el momento en que se crea dicha pornografía desde una perspectiva de consumidor masculino y heterosexual.

 

Realidad y ficción de la pornografía sáfica

Al no ser las mujeres la población diana de consumo de pornografía no es de extrañar que la pornografía lésbica represente una sexualidad irreal. Esto sucede porque la finalidad de este tipo de pornografía, al igual que el resto, consiste en estimular al consumidor masculino y, por tanto, las representaciones pornográficas en las que se representan a mujeres sáficas se encuentran mediatizadas por el imaginario de los hombres heterosexuales acerca de las prácticas sexuales que dos mujeres podrían realizar, independientemente de si la realidad se asemeja o no a las representaciones pornográficas expuestas.

La pornografía, por lo general, reproduce unas dinámicas de dominación y sumisión asociadas a los roles de género masculinos y femeninos (en ese orden). En la pornografía en la que solo se encuentran mujeres, al no existir una figura masculina dominante, esa figura es absorbida por una de las mujeres en la escena.

De esta forma, las representaciones pornográficas sobre la sexualidad sáfica suelen ser muy parecidas a la pornografía heterosexual, asumiendo la figura femenina “activa” el papel que en la pornografía heterosexual se relacionaría con la dominación masculina. La pornografía lésbica reproduce el canon de la pornografía heterosexual, adaptándola a la falta de figura masculina.

Como la pornografía se encuentra diseñada para el consumo masculino, muchas veces en las creaciones no se valora la posibilidad de que las mujeres puedan consumir pornografía. Esta consideración de la mujer no consumidora de pornografía genera que las prácticas representadas se construyan en base a la concepción masculina acerca de la sexualidad lésbica.  Por ello, las mujeres sáficas pueden no sentirse representadas con las prácticas que predominantemente se observan en los videos pornográficos y que, paradójicamente, las tienen como protagonistas.

Sobre la pornografía y el discurso del poder reflexionamos en este otro artículo del blog: https://perifericas.es/blogs/blog/la-pornografia-y-el-discurso-del-poder

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