PARECE AMOR, PERO NO LO ES: DESMONTANDO LA TOXICIDAD DEL AMOR ROMÁNTICO

Por María Camacho Gavilán, graduada en Pedagogía y estudiante del Máster en Igualdad y políticas de Género de la Universidad de Valencia

El amor romántico, como construcción, surge en nuestra sociedad a principios del siglo XIX, definiendo los roles que cada persona debe de tener en el ámbito familiar y social, dando unas pautas estáticas de lo que es el verdadero amor.
El amor romántico alimenta, y a su vez se basa, en una serie de mitos como los celos, el de que será para siempre, el de que el amor lo puede todo, el de la media naranja y un largo etcétera. A través del amor romántico se ha creado la idea en el imaginario colectivo de que somos seres incompletos que vagamos a lo largo de nuestra existencia para encontrar una pareja, para encontrar ese amor verdadero que nos complete y dé sentido a nuestra vida. Asimismo, según la visión actual de las relaciones, una vez tenemos pareja esta tiene que ser el centro de nuestra vida, es lo más importante que tenemos y por ello debemos hacer todo lo posible por mantener la relación, incluso cuando es dañina para nosotras.

Todo esto contribuye a crear una imagen irreal e inalcanzable del amor que únicamente genera frustraciones, como el no tener pareja y por lo tanto pensar que algo está mal con nosotras mismas o que la relación no sea esa montaña rusa de emociones que nos imaginamos y nos parezca que no es amor de verdad.

La mayoría de estos mitos relegan a las mujeres a un plano secundario, en que él hombre tiene el deber de protegerla y/o someterla. Estos prejuicios son los predominantes actualmente en nuestra sociedad, y aunque son sutiles e prácticamente imperceptibles al haberlos interiorizado durante siglos, resultan muy peligrosos, propiciando el caldo de cultivo perfecto para que la violencia de género siga alcanzando cotas históricas cada año.

Sin duda, existe relación entre la interiorización de determinados mitos del amor romántico y el normalizar los principales indicios de una relación con violencia de género, haciendo que la mujer no sea consciente hasta que no está totalmente sometida y le es muy difícil romper esa relación.

Las relaciones tóxicas no se manifiestan solo en el terreno del a pareja. El nuevo informe de la UNESCO sobre violencia y acoso escolar estima que casi un tercio de la población adolescente del mundo ha sufrido acoso escolar recientemente. En la Encuesta mundial de salud de la comunidad estudiantil basada en la escuela de la OMS (GSHS- WHO Global School-based Student Health Survey) y el Estudio sobre el comportamiento de la salud en niñas y niños en edad escolar (HBSC-Health Behaviour in School-aged Children study), que, en conjunto, proporcionan datos de 144 países y territorios en todas las regiones del mundo, correspondientes a estudiantes de entre 9 y 15 años, se ha concluido que el acoso físico y sexual son los tipos más frecuentes de bullying. El bullying sexual es el segundo tipo de acoso escolar más frecuente., y se manifiesta en bromas, comentarios o gestos sexuales.

Dentro de la familia como institución social también encontramos numerosos casos de relaciones abusivas y llenas de violencia, no solo violencia de género, sino también paterno-filial. Asimismo, en el ámbito laboral se puede evidenciar la existencia de relaciones de abuso y de poder dentro de la jerarquía empresarial.



¿Qué podemos hacer al respecto?

Quizás consideremos que en nuestras relaciones no reproducimos, o lo hacemos ligeramente, todo lo dicho anteriormente. Sin embargo, vemos que las cifras de violencia de género cada año aumentan entre los más jóvenes, quienes reproducen los patrones del amor romántico. Por esta razón es fundamental que a través de la cultura y la sociedad se generen modelos más sanos, que reflejen relaciones no solo de pareja, sino todo tipo de relaciones sanas entre iguales, que no fomenten los estereotipos de género, relaciones de poder ni refuercen los mitos del amor romántico.

Todo ello pasa por crear nuevas historias con nuevos referentes, que incluyan la representación del colectivo LGTBI+,  así como nuevos modelos que reflejen relaciones más equitativas en las que el amor no sea algo idealizado y deformado, sino un sentimiento positivo compartido y disfrutado, que no genere sufrimiento y violencia y que nos permita ser un poco más felices. Asimismo, es esencial que se muestren otros tipos de amor, a las amistades, a la familia, a una misma, tipos de amor que también son fundamentales para el desarrollo personal.

Construyendo nuevas formas de ver y entender el amor se podrán desarrollar relaciones más positivas que, apoyadas a través de la cultura y la sociedad, permitan crear lazos más fuertes y sanos.

En nuestro nuevo curso "Sexualidad con perspectiva de género" descubrirás numerosas herramientas para tu autocuidado, una de las claves esenciales para crear relaciones sanas y empoderadoras: https://perifericas.es/products/sexualidad-con-perspectiva-de-genero

Dejar un comentario

Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados