LOS CÁNONES DE BELLEZA COMO HERRAMIENTA DEL PATRIARCADO

Por María Amparo Goas, graduada enTrabajo Social y Criminología en la Universidad Pontificia de Comillas y con un curso de Género y Sexualidad con la British Columbia University

Una de las herramientas de las que dispone el patriarcado para mantener a las mujeres bajo control es la constante creación de inseguridades acerca de nuestro cuerpo. De esta forma, tanto el capitalismo como el propio patriarcado sacan beneficio de la inseguridad femenina y la autoexigencia de belleza a la que las mujeres nos sometemos.

Los cánones de belleza han ido evolucionando en función de la cultura y la sociedad, hasta llegar a un momento como el actual, en el que se nos exige que tengamos una talla de ropa en torno a la 36 (cuando no menos). Hoy en día, para que una mujer sea considerada atractiva debe ser delgada. Sin embargo, tenemos ejemplos de mujeres que hace años fueron declaradas atractivas con una talla 44, demostrando así que estos cánones son culturales y no estáticos.

El hecho de que los cánones de belleza se encuentren en constante cambio genera una inseguridad también constante acerca de la imagen personal que puede influir directamente en la autoestima de las mujeres, modificando la ropa que se compran o el estilo de vestimenta para tapar “esos kilos de más” que la sociedad les dice que tienen mediante un bombardeo de imágenes de modelos normativas.

Convivir en un contexto en el que se presta una especial atención al físico de las personas genera que estas sientan que su valía depende de la apariencia física que presentan, de forma que el resto de sus capacidades se ven reducidas a un complemento a la belleza. Con las mujeres esta superficialidad se ve incrementada por la hipersexualización a la que nos vemos sometidas al ser tratadas como un objeto de consumo para los hombres.

La belleza es subjetiva, por lo que se complica poder determinar cuáles son los físicos canónicos a los que deben aspirar las personas que conforman una sociedad. A menudo, los cánones de belleza son implantados en el imaginario social mediante representaciones del físico deseado que se trasladan a la audiencia a través del contenido multimedia, como forma de socialización respecto al físico esperado.

Tratar de imponer un físico canónico no genera más que una discriminación sistemática hacia los cuerpos que se alejan de ese físico, por lo que no solo existe un rechazo social hacia la diversidad de cuerpos, sino que se crean toda una serie de mecanismos para desacreditar a las personas que no entran dentro de los estereotipos canónicos de belleza obligatorios.


La falta de diversidad en la indumentaria

El proceso a la hora de buscar ropa que comprar no es el mismo para una persona normativa que para una persona con una talla muy pequeña o muy grande. Existen tipos de ropa que directamente no se fabrican para personas que tienen las denominadas “tallas grandes”, de forma que el abanico de posibilidades en cuanto al uso de ropa difiere en función del cuerpo.

Si el uso de un determinado tipo de ropa es una forma de expresar nuestra identidad al mundo que nos rodea y cada persona tiene un estilo de vestimenta diferenciado, el poco acceso a la diversidad de indumentaria que tienen las personas con determinados cuerpos que se alejan especialmente del canon puede generar frustración e inseguridad en ellas.

De esta forma, existe una gran cantidad de jóvenes que no pueden acceder a ciertos tipos de ropa, como es el caso de aquellas con tallas pequeñas que se ven obligadas a recurrir a la sección infantil o las personas con una talla grande que se ven forzadas a comprar ropa pensada para personas de mayor edad. Esta situación puede llevar a que las jóvenes se planteen que el problema son ellas y su cuerpo, en vez de entender que existe un sistema social que se encarga de imponernos la normatividad corporal.

Nuestro cuerpo es el motor que nos perite vivir y experimentar el mundo que nos rodea, por lo que debemos cuidarlo, respetarlo y responder a sus necesidades. Estar en consonancia con nuestro cuerpo nos permite vivir una vida plena y adaptada a nuestras necesidades, independientemente de la talla que tengamos.

 

La denominada "gordofobia" es otra de las herramientas de las sociedades patriarcales para controlar y juzgar el cuerpo femenino: https://perifericas.es/blogs/blog/gordofobia-patriarcado

 

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