Por Alba Tamara Gómez, licenciada en Economía, técnica de personas y generación de talento
Las hijras son una comunidad de la India que se identifican como pertenecientes a un "tercer género". La comunidad está formada principalmente por hombres (aunque también hay mujeres) que adquieren roles femeninos, por ejemplo, vistiendo indumentaria tradicional femenina. En la India contemporánea se les reconoce legalmente como tercer género, lo que les permite acceder a la educación y a ciertos trabajos, pero se enfrentan la estigmatización, la discriminación, la marginación y a la pobreza; de hecho, la mayoría ejerce la prostitución o mendiga para poder sobrevivir.
La mayoría son hombres o intersexuales que se refieren a sí mismas en femenino y que adquieren características femeninas: se dejan el pelo largo, se maquillan, se perfuman y visten con ropas y adornos tradicionales femeninos (saris, velos, gran profusión de pendientes, collares, brazaletes, etc.)
Como la mayoría ha sufrido discriminación y malos tratos en el seno familiar, al no ser aceptadas, se han visto obligadas a huir y formar comunidades con otras hijras llamadas gharanas. Son dirigidas por una nayaka, que suele ser la hijra más anciana. La nayaka es la líder de la comunidad, pero cada una de las hijras tiene su propia maestra, y cada una puede ser maestra de otra hijra.
Las hijras tienen una larga historia cultural, siendo mencionadas incluso en textos religiosos y cortes imperiales. Antes de la colonización británica, gozaban de roles influyentes: de hecho, en la época que el Imperio mogol se adueñó de la India (siglo XVI) las hijras ya aparecen documentadas ejerciendo cargos importantes, como por ejemplo el de cuidadoras de los hijos del emperador y como consejeras de estado. Por tanto, gozaban de un enorme respeto entre hisdús y musulmanes. No fue hasta la llegada de los británicos que lo que era admiración y respeto se transformó en estigma, pasando a ser una comunidad criminalizada.
Actualmente, aunque no hay datos exactos acerca de su población, dado que el censo oficial del Gobierno de la India no les menciona, se cree que podría haber hasta 5 millones de hijras constituidas en comunidades que están reivindicando con fuerza sus derechos. El 6 de diciembre de 2018 se dio un pequeño-gran paso adelante cuando la Corte Suprema de la India despenalizó la homosexualidad derogando la Ley 377 del Código Penal y en 2019 se aceptó por primera vez en la historia que participaran en el Kumbh Mela, la mayor congregación religiosa-cultural del mundo, que se celebra cada cuatro años.
El tercer género en la cultura hindú
Llama la atención que en una comunidad con gran relevancia del sistema de castas como la de la India, donde la vida social, económica y religiosa está rígidamente estratificada y jerarquizada por nacimiento, exista la comunidad hijra. La razón de su origen está en que la religión hindú está basada precisamente en el tercer género, pues sus dioses tienen, al mismo tiempo, energía masculina y femenina y su historia está vinculada al Mahabharata texto épico-religioso del siglo III a. C. donde los personajes clave encarnan la fluidez de género. Es más, para el pueblo, las hijras son la expresión viviente de los dioses, aquellos que resumen en su ser la dualidad de ambos géneros, por lo que son llamadas para bendecir nacimientos o bodas aunque también tienen el poder de maldecir según la cantidad de dinero que reciben.
Frecuentemente se les considera como eunucos; si bien la emasculación es una opción que muchas de ellas llevan a cabo (a pesar de estar prohibida en la India desde 1860), no es obligatorio para formar parte de la comunidad. De hecho, es importante señalar que no todas las hijras son eunucos, y no todos los eunucos se identifican como hijras. Asimismo, vivir en comunidad tampoco conlleva una renuncia a la vida sexual: la práctica del sexo es completamente libre y una elección personal.
Si te interesa seguir aprendiendo sobre la situación actual de las mujeres en la India, te dejamos este otro artículo del blog: https://perifericas.es/blogs/blog/daulatdia-la-ciudad-de-las-prostitutas