LA MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA, BRUTAL MUESTRA DE VIOLENCIA DE GÉNERO

Por María Camacho Gavilán, graduada en Pedagogía y estudiante del Máster en Igualdad y políticas de Género de la Universidad de Valencia

Según la Organización Mundial de la Salud, la mutilación genital femenina (MGF) comprende todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos, así como otras lesiones de los órganos genitales femeninos por motivos no médicos. La MGF es una práctica cultural nociva llevada a cabo en 28 países de África y Oriente Medio, que vulnera los derechos humanos de mujeres y niñas y que hunde sus raíces en la desigualdad y la violencia de género, siendo considerada, además, una forma de violencia patriarcal contra las mujeres. De ahí que desde el feminismo sea duramente perseguida.

La información real es necesaria para transformar el complejo entramado de mitos y falsas creencias que la sostienen: no está prescrita o ligada a un credo religioso (ya que es practicada igualmente por comunidades de religión musulmana, cristiana, judía, animistas, etc.) y se perpetúa en los mandatos patriarcales de género de castidad, virginidad, pureza y limpieza, lo que lo convierte en un mandato social. En muchas comunidades representa para las niñas un rito de paso a la edad adulta (de niña a mujer), que confirma su feminidad y les permite cumplir debidamente con el rol de género que le corresponde de buena esposa, madre e hija, garantizando así el honor de la familia.

Más de 12 millones de mujeres y niñas han sufrido algún tipo de mutilación genital en los países de África y Oriente Medio donde se concentra esta práctica. Merece la pena destacar que alrededor de 1 de cada 5 de ellas residen en Egipto. Puesto que ciertas minorías étnicas y algunas comunidades inmigrantes continúan realizando la práctica en los países de destino, la cifra actual podría ser ligeramente mayor. Se ha evidenciado que esta práctica se realiza o se ha realizado en países como Colombia, Jordania, Omán, Arabia Saudí, y en partes de Indonesia y Malasia. También la realizan la secta Daudi Bohra de la India y comunidades musulmanas de Sri Lanka.

Con los movimientos migratorios y la globalización la práctica ancestral de la mutilación genital femenina está en diáspora en la actualidad no solo en África y Oriente Medio. El aumento de los movimientos migratorios internacionales ha hecho que esta práctica se convierta en una realidad presente en Canadá, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Europa.


Las terribles consecuencias físicas y emocionales de la MGF

La mutilación genital va más allá de cortar el clítorís. Existen varios tipos: algunas incluyen la resección de los labios o, incluso, el sellado de la abertura vaginal, y ninguna tiene beneficios para la salud. Al contrario: la MGF provoca lesiones físicas y psicológicas de por vida. Además de los trastornos psicológicos y emocionales, genera numerosos problemas de salud física y mental, entre ellos, infertilidad, complicaciones en el parto, infecciones urinarias o incluso la muerte en los casos más graves.

Cada vez son más las mujeres con la ablación o corte practicado que demandan conocer el grado en que esto haya podido influir en su sexualidad y desean trabajar para encontrar o mejorar su placer sexual, así como también su bienestar emocional.

Informar y mostrar la relación de estos problemas de salud con la mutilación es una estrategia básica pero poderosa para movilizar la consciencia de los y las que la practican y los beneficios de su abandono.

Uno de los grandes retos es facilitar ese cambio de paradigma en las comunidades que la practican, para que su prohibición sea por convicción propia y no por imposiciones externas que pueden ser entendidas como una puesta en duda de sus tradiciones más arraigadas. La conclusión más esperanzadora es que todas y todos, según nuestra propia cultura y entorno, debemos, con prevención y educación, rechazar y terminar con esta lacra social que atenta contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, contra el derecho a su salud y a la integridad de sus cuerpos.

 

La mutilación genital supone un ataque directo contra el disfrute y el placer de las mujeres. Sobre todo ello reflexionamos en el curso online "Sexualidad con perspectiva de género"https://perifericas.es/products/sexualidad-con-perspectiva-de-genero

 

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