LA DOBLE LUCHA DE LAS MUJERES EN LAS MILICIAS KURDAS

Por Alba Peñasco, graduada en Filología Hispánica, Máster en Profesorado de Educación Secundaria y experta en género y coeducación

Desde finales de 2012 una organización militar exclusivamente femenina se organiza al norte de Siria, en la región de Rojava, para luchar por la autodeterminación del pueblo kurdo,así como para poner fin a la esclavitud de las mujeres y el sistema patriarcal. Las YPJ, siglas en kurdo de “Unidades de Protección de la Mujer” o “Unidades Femeninas de Protección”, han luchado en colaboración conlas YPG (Unidades de Protección Popular), integradas por compañeros hombres, y han sido determinantes en la lucha contra el Estado Islámico en dicha zona.

Durante los últimos años estas milicias de mujeres han atraído la mirada de numerosos medios de comunicación, sobre todo durante 2014 y 2015, debido también a su participación en la batalla de Kobane y en el rescate de parte de la comunidad yazidí en Irak. Incontables periódicos, revistas y medios televisivos occidentales han querido escribir sobre ellas, entrevistarlas y dar a conocer su historia.

Pero la mayoría de estos medios han puesto énfasis en caracterizarlas como el azote del Estado Islámico, debido a que sus integrantes temían morir a manos de una mujer en combate. Esta mirada ha centrado la importancia de las YPJ en lo que para Occidente era primordial, la guerra contra el grupo terrorista y la idea de cómo un grupo de mujeres armadas suponían una amenaza para este. Sin embargo, tal fascinación en muchas ocasiones ha estado falta de un análisis más profundo acerca de cómo las combatientes kurdas de estas milicias entienden y viven el feminismo, pues para ellas la lucha contra el Estado Islámico significaba, en definitiva, la lucha contra sistema patriarcal.

 

¡Mujeres, vida, libertad!”

Alba Sotorra, cineasta creadora de Comandante Arian(2018) cuenta en sus entrevistas cómo durante el tiempo que convivió con las YPJ en Siria en 2015 observó una forma de vivir y de luchar muy alejada de lo que habitualmente concebimos como lo bélico. En su documental, así como en Mujeres kurdas: en guerra contra el ISIS (2015), otra pieza audiovisual realizada por RT, vemos cómo estas combatientes entienden que la responsabilidad de luchar por la liberación de la mujer es inseparable de la de cuidarse entre ellas.

Las mujeres de las YPJ duermen juntas y comparten absolutamente todo independientemente de su rango; se ayudan unas a otras en las tareas domésticas, los entrenamientos y las misiones. Cada día se sientan en círculo y comparten sus preocupaciones y sentimientos procurando el bienestar de las otras. Ponen en el centro los cuidados tanto en lo más íntimo, la convivencia diaria, como en el frente, luchando por la liberación de las mujeres y por la integridad física de las compañeras o heval (‘camarada’, ‘amiga’), como se refieren unas a otras. Su manera de organizarse se basa en la empatía y la sororidad, pues es deseo de estas mujeres luchar contra el sistema patriarcal y liberar al pueblo kurdo, pero también encontrarse a sí mismas, convertirse en agentes de su propia vida y, en definitiva, ser libres.

En ambos documentales encontramos a mujeres que abandonan los estudios o la vida que sus familias desean para ellas por alistarse en las YPJ con la finalidad de defender a su pueblo y a las compatriotas kurdas de un Oriente Medio que las considera como esclavas. En estas brigadas encuentran un espacio seguro donde crecer personalmente y donde sentirse realizadas junto a otras mujeres con historias de vida diversas, pero con los mismos objetivos. En su contexto político y personal, dejar el hogar y coger un fúsil puede suponer un acto de cuidados y un acto de libertad, además de una reivindicación política.

Por último, no podemos olvidar que las milicias YPJ forman parte de un entramado mucho mayor y que va más allá del campo de batalla. La Yekîtiya Star es una organización paraguas que aglutina al movimiento de mujeres en Rojava y que en los tres cantones de la región ha promulgado una extensa serie de medidas progresistas y feministas, como la cogobernanza o copresidencia (cada cargo está compuesto por un hombre y una mujer), la creación de tribunales y consejos de mujeres, así como la condena total a los matrimonios forzosos e infantiles o la prohibición de ostentar un cargo administrativo a aquellos hombres que ejerzan violencia contra las mujeres.

El sistema comunal de esta región está llevando a cabo, por tanto, una institucionalización de la igualdad de género en un territorio en el que se condenó a las mujeres a estar fuera de la vida política, la economía, la organización social, la educación y, por supuesto, la defensa. Todo ello hace honor al lema de las mujeres en las milicias kurdas: “¡Jin, jiyan, azadî!” (¡Mujeres, vida, libertad!).

 

La lucha de las mujeres kurdas debe entenderse dentro de las reivindicaciones y propuestas de los feminismos decoloniales: https://perifericas.es/products/feminismos-decoloniales

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