HOY LEEMOS: "YO SOY EL MONSTRUO QUE OS HABLA"

Por Molly Erin, estudiante de Psicología en la Universitat de Barcelona, actualmente especializándose en cuestiones de género, con especial atención a la salud menstrual y la sexología 

Gran parte de la teoría psicoanalítica se apoya en el régimen patriarcocolonial de la diferencia sexual, es decir, la imposición (a golpe de bisturí en el caso de les niñes intersexuales) del sexo binario, tomando como única evidencia del sexo-género los genitales. O eres hombre o eres mujer, y hay que aceptar los roles de género que conlleva nuestra condición de cuerpo sexuado.

Por poner un solo ejemplo, el complejo de Edipo surge de unas estructuras heteronormativas y binarias, y normaliza el deseo y la autoridad del padre, contribuyendo a la estabilidad de la dominación masculina, culpando a la víctima de la violación y transformando en una ley psíquica el ritual social de violación y abuso infantil que subyace en nuestra cultura.

Paul B. Preciado- filósofo no binario, inscrito de forma legible en la sociedad como hombre trans- se planta delante de 3500 psicoanalistas reunides para unas jornadas internacionales a presentar una feroz crítica a la teoría y práctica psicoanalista que castiga su existencia fuera de la norma. En su ensayo Yo soy el monstruo que os habla expone el discurso que había preparado, tal y como le hubiera gustado entregarlo (en el momento el tiempo limitado jugó en su contra), con comentarios sobre su acogida por parte del público.

Destaca la naturalización de la diferencia sexual, y las estructuras médicas, científicas, judiciales y sociales que trabajan para mantenerla. Señala que el psicoanalisis freudiano no cuestiona estas estructuras - más bien trabaja activamente para mantenerlas, y patologiza a cualquier individuo que se desvíe de la cisheteronormatividad. El psicoanalisis se presenta como la terapia necesaria para que las personas que vivimos immersas en este sistema patriarcocolonial podamos seguir funcionando, pese a los enormes costes psíquicos y violencia a la que nos somete. En palabras de Preciado: "lo que para el analista eran desviaciones fetichistas que amenazaban mi sexualidad femenina, constituían para mí experimentaciones fundamentales hacia una nueva epistemología del ser vivo sexual, más allá de la dicotomía hombre-mujer, pene-vagina”.

 

Destruyendo los sexos binarios 

En la versión más reciente del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM 5), aún se presenta como trastorno la «disforia de género» y se proponen tratamientos, pasando por la cirugía y el suministro de hormonas (que viene a sustituir a los tratamientos anteriores, como lobotomías, terapia de electroshock, castración química…). Pero, ¿por qué se considera patológico oponerse a un régimen que nos violenta y nos oprime? ¿No debería considerarse patológica la apatía que nos lleva a someternos a tantas normas? Sin embargo, el psicoanalisis normativo prefiere patologizar que poner en cuestión el paradigma de la diferencia sexual.

Durante los últimos años, los movimentos feministas y queer están cambiando el tejido social que sujeta el binarismo sexual, y ejerciendo presión sobre los organismos estatales que trabajan para mantenerlo. Hasta la Organización Mundial de la Salud (que, como dice Preciado, no es precisamente una asociación anarcoqueer) ya afirma que "el género típicamente descrito como masculino y femenino es una construcción social que varía según las culturas y las épocas".

¿Qué puede hacer el psicoanálisis para adaptarse a la nueva realidad, y a una realidad futura en que ya no tenga vigencia ninguna el constructo de los sexos binarios? El ensayo finaliza con un llamado a la acción hacia les psicoanalistas. Freud y Lacan ya no tienen las respuestas, sus teorías ya no son - si alguna vez lo fueron - aplicables a nuestra forma de vivir el género. En palabras de Preciado: «liberen a Edipo, únanse a los monstruos, no escondan la violencia patriarcal detrás de los deseos aparentemente incestuosos de los hijos, y pongan en el centro de su práctica clínica los cuerpos y las palabras de los que han sobrevivido a la violación y a la violencia patriarcal, de los que ya viven más allá del núcleo familiar patriarcal, más allá de la heterosexualidad y de la diferencia sexual, de los, las y les que buscan y fabrican una salida".

 

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