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"ENTENDEMOS LA MÚSICA COMO UNA HERRAMIENTA DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL". ENTREVISTA A ROBA ESTESA

Por María Camacho Gavilán, graduada en Pedagogía y estudiante del Máster en Igualdad y políticas de Género de la Universidad de Valencia

Roba Estesa es un grupo de música formado por ocho mujeres, que fusionan en sus canciones ritmos urbanos y festivos con instrumentación y melodías folk. Ellas son Gemma Polo, vocalista, Claudia García, violín, Helena Bantulà, guitarra, Clara Colom, acordeón, Alba Magriña, batería, Neus Paguès, guitarra, Sandra Brake, intérprete de lengua de signos catalana y Anna Sardà, violonchelista, a quien tuvimos la oportunidad de entrevistar para conocer más detalles sobre esta original formación y su compromiso feminista.


¿Cómo nace Roba Estesa?
Roba Estesa nació el año 2011, al principio con el nombre de Ai carai!. Surgió de la amistad. Al principio nos reuníamos para tomar algo y cantar canciones populares y temas propios. Poco a poco nos fue gustando la idea de compartir música y tuvimos la oportunidad de tocar en algunos bares y festivales de la  zona de Tarragona. Nos encantó tocar en público, así que el proyecto se fue consolidando. En el año 2014 grabamos nuestra primera maqueta con cuatro temas que empezamos a mandar a diversos concursos, lo que nos dio la oportunidad de ganar uno que se hace en Cataluña, a raíz del cual pudimos grabar nuestro primer disco. A partir de este año fue cuando nos cambiamos el nombre por Roba Estesa, pues descubrimos que ya había una empresa con el nombre registrado Ai Carai. Roba Estesa alude a una expresión catalana, "¡Calla, calla que hay ropa tendida!", que significa que no se puede hablar de alguna cosa porque hay alguien que no debe escucharte.  Nos vimos muy reflejadas en esta expresión, porque lo que nosotras estábamos haciendo era poner sobre el escenario temas de los que habitualmente no se estaba hablando en la escena musical, dándoles un espacio en los escenarios que hasta ese momento no habían tenido: éramos un grupo solamente formado por mujeres hablando de feminismo.

¿Qué ofrece la música de Roba Estesa al público que os sigue en cada concierto y os escucha?
Nuestro grupo está llenando un nicho que estaba vacío, porque nos encontramos ante un panorama musical dominado por hombres, muy masculinizado, por lo menos a nivel de grupos en catalán. Toda la música que habíamos consumido nosotras de adolescentes eran grupos únicamente formados por hombres. Muchas de nosotras nos conocíamos por el ámbito de la música, estudiábamos juntas en los conservatorios, éramos chicas tocando instrumentos y cuando íbamos a de conciertos, no veíamos mujeres tocando los instrumentos que nosotras tocábamos, y eso nos hizo pensar que queríamos ser también protagonistas de los escenarios. Solamente con nuestra presencia se evidencia que ofrecemos un cambio de paradigma en la escena musical y hemos hecho que la gente se pregunte por qué no hay otras realidades sobre el escenario. Hay que potenciar el pensamiento crítico sobre cómo estamos consumiendo la música que escuchamos, qué estamos legitimando, y qué herramientas tenemos para cambiar esta situación. A nosotras nos ha pasado que después de algunos conciertos nos han venido chicas jóvenes diciéndonos que vernos les había motivado para juntarse con compañeras y crear una banda de música. Solo este acto reafirma que estamos haciendo este proyecto con un sentido y que tiene sentido que sigamos luchando por él.

¿Qué aportan los escenarios a la lucha por la igualdad?
Desde Roba Estesa entendemos la música como una herramienta de transformación social. Arquitectónicamente el escenario está pensado como espacio de poder, es una plataforma que está más elevada que el público y en consecuencia, en el momento en el que te subes en él, tienes un micrófono a través del cual puedes expresar tu mensaje e interpelar a la gente que te está escuchando. Es muy importante que haya una reflexión sobre qué estamos diciendo sobre un escenario y creo que en ese sentido, el hecho de poner encima de esta escenografía realidades que normalmente no acostumbran a verse regularmente es algo reivindicativo. El factor de que estemos actuando como mujeres, además de que estemos reivindicando este espacio como nuestro, influye directamente en la perspectiva y lucha feminista. La perspectiva feminista atraviesa todas nuestras canciones, pero elllo no quiere decir que todas hablen de este tema. También reflexionamos sobre el amor, la resiliencia o la memoria histórica. Tratamos temas que nos preocupan en nuestro día a día y cantamos desde la transversalidad.



Relacionado con la situación actual, ¿qué puede ofrecer vuestra creación artística a las mujeres en tiempos de confinamiento?
El confinamiento está  siendo para nosotras un momento de recogida, de autocuidado, en el cual tenemos la oportunidad de preguntarnos sobre qué música hemos consumido hasta ahora. En esta situación sanitaria encontramos un espacio también para repensar sobre cómo consumimos la cultura que pedimos como público, como consumidoras de cultura. Es un tiempo de reflexión y de autocrítica. Podemos plantearnos qué cambiaríamos de nuestra forma de vida antes del confinamiento y replantear la producción capitalista que llevábamos inherente, ya que hemos comprobado que se puede vivir consumiendo menos. Hace poco sacamos un EP con cuatro canciones en las que queremos reflexionar sobre el consumismo, nuestras dinámicas y ritmos vitales, transmitiendo a través de sus letras nuevas formas de vida más colectiva. Estas cuestiones son muy interesantes para reflexionar no solo ahora, sino también de cara al futuro.

¿Os habéis enfrentado a dificultades en vuestro camino artístico por el hecho de ser mujeres?
Por una parte, el hecho de ser mujeres nos ha permitido estar en algunos escenarios que quizá no hubiésemos imaginado. Creemos que es porque normalmente hay una tendencia necesaria dentro de los festivales y de las organizaciones de equilibrar las cuotas de representación, lo que te hace pensar por la razón por la que se nos ha contratado.
Por otra parte, en ocasiones, nos hemos encontrado con situaciones un poco desagradables que evidencian ciertas dinámicas que están muy enraizadas en el panorama musical. Por ejemplo, cuando te encuentras con que en un festival todo el equipo técnico son hombre, u otras veces que nos hemos encontrado con un cierto paternalismo hacia nosotras, relacionado con la concepción de que las mujeres no entendemos de aspectos técnicos. También nos hemos enfrentado a situaciones desagradables por parte del público, que por el hecho de ser mujeres ocupando un espacio de poder nos rechazan.

Además del musical, ¿lleváis a cabo otros proyectos relacionados con la justicia social?
Nuestros inicios fueron gracias a organizaciones feministas que nos contrataron para tocar en sus eventos porque se sentían identificadas con el mensaje que dábamos. Como grupo nos sentimos muy próximas a este tipo de entidades y movimientos porque son las que desde el principio han apostado por nosotras y quisieron colaborar con nuestra música.  También tememos un proyecto llamado “Les col·laboradores”, que surgió de la inquietud por crear red en el mundo cultural con otras mujeres. Admirábamos a muchas artistas de las que nos gustaba su trabajo, decidimos que encajaban muy bien con lo que nosotras estamos transmitiendo y nos unimos. Ahí empezó a surgir el proyecto de hilar vidas. Es un intercambio entre artistas y de creación de un espacio en nuestra web, http://www.somrobaestesa.cat/, donde puedes acceder a perfiles de algunas artistas y a sus obras. Con esta clase de proyectos reafirmamos que hay muchas mujeres trabajando con los mismos objetivos en diferentes vertientes.

¿Cuáles son vuestras expectativas de futuro?
Por la situación del COVID no vamos a poder hacer seguramente ningún concierto, así que tenemos la idea de poder sacar un disco como muy tarde el año que viene. Si la situación lo permite queremos empezar a explorar esta nueva sonoridad que habíamos probado y que al final este año no podremos explotar. Deseamos poder tocar tanto en Cataluña como fuera, pues nuestros referentes también son de otras regiones  internacionales.

¿Cómo animaríais a una persona a escuchar vuestra música aunque no sea catalanohablante?
La mirada con la que nos acercamos a la cosas no tiene traducción. Si compartes esta mirada no hace falta tener una misma lengua. Todas nuestras letras son en catalán pero vamos intentando incorporar otras lenguas, a través de colaboraciones con Huntza, un grupo de música vasco, o Tribade, un grupo catalán que rapea en español. A partir de estos puntos de encuentro, vemos otras formas de ampliar un poco la mirada a nivel de la lengua que usamos, aunque el catalán no deja de ser nuestro medio de expresión. La mirada con la que nos acercamos a los temas de los que hablamos es una mirada donde no existe la necesidad de entender todo lo que decimos, pues compartimos una misma lucha y esto es lo que nos une.

 

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