LA UNIDAD AKASHINGA: PROTECTORAS DEL ECOSISTEMA EN ÁFRICA

Por María Camacho Gavilán, graduada en Pedagogía y estudiante del Máster en Igualdad y políticas de Género de la Universidad de Valencia. 

 

La unidad Akashinga ("Las valientes", en castellano) es la primera unidad femenina contra la caza furtiva del mundo. Opera en Zimbabue y está compuesta por mujeres marginadas víctimas de violencia y abusos, que son formadas para proteger la biodiversidad frente a la cacería de los animales salvajes del territorio. 

La unidad Akasingha brinda a las mujeres en situaciones marginales la oportunidad de generar ingresos para sus familias, aumentar la esperanza de vida a través de un mejor acceso a la atención médica, la posibilidad de que sus niñas y niños accedan a la educación, a la vez que con su labor se potencia el ecofeminismo. Todo ello convierte a esta unidad en un proyecto social para la comunidad a la vez que se salvaguarda la biodiversidad africana.

A través de este programa, las mujeres potencian el sentimiento de identidad como fundamento de sus reivindicaciones y motivo de sus acciones. Al mismo tiempo, se crítica la universalidad, lo normativo, lo general, lo etnocéntrico y heterocéntrico, fruto de la herencia colonialista. Se reivindica una revisión del mismo concepto de mujer en su pretensión de universalidad, para comprender a las y los sujetos miembros de la sociedad desde su diversidad de experiencias propias, formas de entender y vivir.

 

La influencia de los feminismos decoloniales

Los feminismos negros tienen una influencia directa en la unidad Akashinga. Estas corrientes se enfrentaban y se enfrentan  a la subordinación de las mujeres en el espacio privado, pero también al esclavismo colonial y postcolonial. El feminismo postcolonial, el feminismo negro y otras corrientes racializadas de feminismo, han luchado y siguen luchando para añadir diferencias raciales y étnicas entre mujeres al diálogo feminista, mujeres reales, las cuales se enfrentan a diversas opresiones, no solo por el hecho de ser mujer, sino también por su condición racial, religión, nivel económico, condición sexual... Esta es una nueva propuesta para anular la universalización, cuestionando el sujeto único, el eurocentrismo y el occidentalismo, combatiendo así la colonidad de poder.

Es un reto ético y político para las feministas occidentales reconocer los movimientos decoloniales como experiencias teóricas y políticas que forman parte de la genealogía feminista, pues solo si se sigue este camino podremos llegar a un feminismo transnacional e interseccional que asiente sus bases en la complicidad y solidaridad.

Todo ello nos lo enseña la unidad Akashinga, pues nos aporta un equilibrio de ecología, economía, ética y política para la preservación a largo plazo de nuestra naturaleza. Empoderar a las mujeres es la mejor forma para realizar cambios positivos en el mundo, fomentando una relación armónica entre las comunidades locales, siendo esta, en última instancia, la mejor defensa contra los delitos hacia la vida silvestre.

 

¿Quieres aproximarte a los postulados y reivindicaciones de los feminismos decoloniales? Hasta mañana puedes inscribirte en el curso online sobre el tema con un 15% de descuento: https://perifericas.es/products/feminismos-decoloniales

Dejar un comentario

Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados