LA IMPORTANCIA DE LA SORORIDAD PARA EL BIENESTAR MENTAL

Por María Elena Gil, técnica en cuidados auxiliares de enfermería y autora del blog https://terapiaenletras.com/

 

El sistema opresor en el que somos educadas las personas continúa dejando daños colaterales en nuestro país. La OMS sitúa a España como cuarto Estado europeo con más casos de depresión, que afectan a más de dos millones de pacientes. La prevalencia entre las mujeres continúa al alza, pero también los hombres se ven afectados, posiblemente por la crianza a los niños en la absoluta falta de muestra de sentimientos y emociones, haciéndoles creer que son menos hombres con frases como “los hombres no lloran” o “eso son cosas de niñas”, infravalorando siempre las cualidades que se consideran femeninas. Ante esta situación, produce rabia ver que los servicios públicos no ofrezcan posibles soluciones más saludables. Entre las barreras a una atención eficaz se encuentran la escasez de profesionales sanitarios capacitados y la falta de recursos. Y, por supuesto, la estigmatización que rodea a los trastornos mentales. Si se trata de algo físico, como un dolor de espalda, en atención primaria, pueden derivar bien al/a la traumatólogo/a o aconsejar ir a un/a fisioterapeuta, además de prescribir algún fármaco para aliviar el dolor. Sin embargo, cuando se trata de una cuestión mental se tiende a prescribir psicofármacos, lo cual puede llegar a ser contraproducente. Por una parte, la mayoría de investigaciones realizadas sobre los fármacos utilizan exclusivamente muestras de varones, sin tener en cuenta que biológicamente hombre y mujer son muy diferentes, por lo que los efectos pueden no ser los adecuados. Por otro lado, deberían existir mayores posibilidades de derivar a especialistas en salud mental.

 

La importancia de la sororidad para el bienestar mental

El malestar de las mujeres no se arregla con una, dos o tres pastillitas. Es necesario profundizar en lo que se está somatizando. La depresión es descrita como un trastorno del ánimo, pero debemos tener en cuenta que es multifactorial. No existe un único detonante. Muchas mujeres son relegadas al hogar y a los cuidados de cada individuo de la familia, menores y mayores para, al final, verse solas. Mujeres a las que no se les ha dado lugar ni tiempo a pensar en sí mismas y en lo que realmente quieren o les gusta. A las que no les han dado la oportunidad de elegir. Que terminan sintiéndose poco útiles. Mujeres que han sufrido y siguen sufriendo violencias de cualquier tipo. Desde las más sutiles, como control y desprecio, hasta las más visibles, como vejaciones, abusos o violaciones… que se pueden dar tanto en el ámbito familiar, como en el social y laboral. Existen otras alternativas, por ejemplo desde la psicología feminista, para que aprendamos a gestionar las emociones desde otra perspectiva. La psicología no es solo para las locas. Resulta de lo más necesario desestigmatizar, tanto los trastornos, como a las profesionales de la salud. Igualmente, considero de vital importancia, acudir a espacios sororarios, en los que podamos compartir experiencias y conocimiento. La creación de redes entre mujeres como sistema de cambio hacia políticas más sociales y hacía un verdadero estado de bienestar es fundamental para luchar contra los problemas de salud mental que nos atenazan.

 

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