HOY LEEMOS "AQUELARRE: LA EMANCIPACIÓN DE LA MUJER EN LA CULTURA DE MASAS"

Por Alba Peñasco, graduada en Filología Hispánica, Máster en Profesorado de Educación Secundaria y experta en género y coeducación

“La industria cultural y mediática constituye un territorio de conquista para nosotras: la emancipación femenina pasa, indefectiblemente, por transformar la cultura de masas”.

De la mano de la editorial Advook nos llegó en 2020 una obra colectiva íntegramente realizada y diseñada por mujeres, centrada en la investigación feminista en torno a la comunicación. En ella participan doce autoras coordinadas por Irene Liberia Vayá y Bianca Sánchez-Gutiérrez y editadas por Fabiola Millán Cid. Aquelarre: la emancipación de las mujeres en la cultura de masas inicia en Advook la colección dirigida por Pilar Medina “Comunicación y Feminismos”.

Las profesionales que han participado como autoras de cada uno de los capítulos pertenecen al ámbito de la investigación universitaria y a diversas organizaciones centradas en el papel de las mujeres en la comunicación y en la cultura desde una perspectiva feminista. El libro se articula a través de diez capítulos dedicados cada uno a la historia de la emancipación femenina en algunas de las distintas industrias que forman parte de la cultura de masas: la literatura, las revistas, el periodismo, la radio, la música popular, el cine, la televisión, la publicidad comercial, los videojuegos y el mundo digital. Tras un repaso teórico e histórico de la relación de las mujeres con cada campo se ofrecen unas características propias de cada uno, para finalizar con un estudio de caso concreto.

 

Un espíritu de resistencia y lucha ante la eterna caza de brujas

Inspiradas por la imaginería de las brujas y la historia de incansable resistencia feminista que supone su figura, esta obra se constituye como un lugar de continuidad en esta lucha contra una persecución histórica hacia las mujeres que pervive aún a día de hoy.

Reconociendo la importancia de los medios de comunicación en la socialización diferenciada, la creación de estereotipos y la perpetuación de desigualdades que redundan en el mantenimiento del sistema patriarcal, convertir estos en focos a partir de los cuales romper las dinámicas tradicionales es uno de los caminos que estas autoras eligen y pretenden perseguir a través de la inclusión de la perspectiva de género en el mundo de la comunicación.

Para ello se debe hablar de cuál es en estas industrias el nivel de representación (cómo se nos muestra) y el nivel de agencia (qué responsabilidades tenemos) y cómo han evolucionado estas dos variables a lo largo de los años durante los estadios del patriarcado de coerción (pre-capitalista) y el patriarcado de consentimiento (actual). Las autoras ponen de manifiesto que la representación de las mujeres en la cultura de masas ha evolucionado desde una expresión y ejercicio de la violencia explícita, considerándola un mero objeto, a una forma de violencia más simbólica, que busca impulsar al sujeto femenino a cumplir con los mandatos de género de una forma más sofisticada e implícita.

Esta evolución de los mecanismos ha caracterizado tradicionalmente al mundo de la publicidad, pero también al del cine, la televisión, la radio, la música y más recientemente, al mundo de los videojuegos y el universo digital. Tanto en estas industrias como en el ámbito de la literatura, el periodismo y la prensa escrita, incluyendo las revistas mal llamadas “femeninas” (renombradas y distinguidas por Juana Gallego como “de estilo de vida”, “del hogar” y “del corazón”), ha sido fundamental para avanzar en la consecución de una comunicación más feminista la conquista por parte de las mujeres de puestos de responsabilidad, así como su trabajo como sujetos creativos.

La progresiva, aunque todavía no finalizada, conquista de la agencia dentro de estos ámbitos ha dado lugar a la creación de productos culturales y de consumo de masas que incorporan la cosmovisión de las mujeres a la hora de informar, narrar o ficcionar, como es el caso del trabajo de Pepa Bueno, Rosalía, Icíar Bollaín o Leticia Dolera, entre otros numerosos ejemplos mencionados en el libro. Se trata de un punto de vista que Aquelarre detalla cuánto ha costado incorporar, ya que en muchas de estas industrias la inclusión de las mujeres como imagen o protagonistas de los proyectos no garantizó inicialmente que pudiesen incorporar su verdadera voz a los mismos, sino que más bien supuso un reclamo para su consumo.

En definitiva, Aquelarre se constituye como un manual muy completo y actualizado dentro del ámbito de la comunicación con perspectiva de género, una obra a la que poder volver para profundizar más y más en cada uno de los temas gracias a la amplísima bibliografía que incluye cada capítulo. El objetivo expresado en su introducción de “situar a los medios de comunicación y la cultura de masas en el contexto de la lucha por la igualdad sexual” se puede considerar alcanzado, ya que cada uno de los estudios recogidos en la obra supone un punto de partida para la reflexión de cualquier lectora, especializada o no, en torno a cómo los mass media nos construyen y moldean y cuál es su potencialidad transformadora.

 

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