FEMINISMO DE ETIQUETAS: LA AGENDA MEDIÁTICA Y EL PAPEL DE LA MUJER

Por Joaquina Samaniego, Graduada en Publicidad y Relaciones públicas y Máster en Dirección en comunicación en la Universidad de Málaga. Investigadora en el campo de los estudios mediáticos de género y el análisis crítico del discurso.

Los dos últimos años han sido claves para la reactivación del feminismo. Se vivieron grandes acontecimientos mundiales que dieron lugar a la expansión del movimiento, como las protestas del Me Too en Estados Unidos, las manifestaciones proaborto en diversos países latinoamericanos o la asistencia multitudinaria al 8M. En este contexto, muchas celebridades se declararon abiertamente feministas, lo que posibilitó que el movimiento tuviera un espacio mediático relevante y, por lo tanto, que se empezaran a debatir tanto en los medios de comunicación tradicionales como en las redes sociales las dificultades de las mujeres en la vida diaria.

Sin embargo, las industrias culturales y las lógicas neoliberales proponen un feminismo ligado a la cultura mainstream que se vende como un producto mediático amparado por las relaciones de poder. El patriarcado tiene la capacidad de moldearse y reinventarse para terminar adaptándose a todas las situaciones que se le planteen, y los medios de comunicación, a su vez, tienen el poder de crear iconos que se declaren abiertamente feministas que muten el significado real del movimiento. Ambos elementos combinados con la cultura mediática usan a las celebridades para promover una idea descafeinada o capitalista del feminismo: en un principio pueden parecer ligadas a las ideas principales del movimiento, pero finalmente se termina anulando el significado real del mismo.

Por lo tanto, y tal como señala el artículo de Samaniego y Vega “La neoliberalización del capitalismo en la industria cultural; el ejemplo de Rosalía” deberíamos pararnos a reflexionar sobre cómo la industria cultural capitalista puede condicionar la representación del movimiento y favorecer una concepción que se sostenga sobre las estructuras dominantes y que, además, sea amable para con ellas. La conversión del feminismo en un producto mediático ha sido analizado también para el caso de otros grandes nombres femeninos de la industria del espectáculo como Beyoncé, protagonista de una investigación de Lola Fernández Hernández.



El feminismo mediático como producto con fecha de caducidad

Desde hace algo menos de una década el feminismo ha empezado a estar en la agenda mediática de manera recurrente. Las celebridades han compartido públicamente su adscripción al movimiento y las redes sociales han sido un lugar de debate constante sobre las demandas históricas que las mujeres reclaman. Es cierto que los contenidos con perspectiva de género han obtenido una mayor visibilidad y que se ha vivido un cambio mediático inédito. Sin embargo, y ahí está el peligro, el patriarcado muta y se apodera de las grietas contrahegemónicas asociándose con los valores entendidos como feministas.

Es así como la cultura mainstream, que bebe del neoliberalismo, produce continuamente discursos ligados al empoderamiento y la liberación individual de las mujeres, olvidándose de las motivaciones emancipadoras del movimiento, de la interseccionalidad o del papel reproductivo discriminatorio que se nos otorga.
Es decir, el sistema dominante usa mediáticamente al feminismo para volver a acomodarse, para trabajar desde la subjetividad, dejando a un lado la redistribución económica, de poder y el reconocimiento de la mujer en la esfera pública y privada.

Este escenario se nutre de los valores neoliberales, ensalzando por encima de todas las cosas la individualidad, el esfuerzo, la superación y el éxito. Tal feminismo mediático no centra su discurso en la emancipación ni en el reconocimiento de las mujeres, sino que se legitima gracias a ejemplos de celebridades empoderadas, en base al liderazgo individual y al éxito mediante el esfuerzo y el trabajo duro. La agenda mediática debería caracterizarse, para ser verdaderamente emancipadora, por ofrecer contenidos basados en un feminismo interseccional que promueva ideas emancipatorias colectivas y que rompa con las estructuras patriarcales establecidas.

Conocer cuáles fueron las demandas y luchas de nuestras predecesoras es clave para mantener el espíritu de sororidad del feminismo. Así lo hacemos en el curso online sobre preilustradas e ilustradas del movimiento en Europa: https://perifericas.es/products/historia-del-feminismo-en-europa-i-las-raices-preilustradas-e-ilustradas

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