EL OSCURO NACIMIENTO DE LA GINECOLOGÍA MODERNA

Por Molly Erin, estudiante de Psicología en la Universitat de Barcelona, actualmente especializándose en cuestiones de género, con especial atención a la salud menstrual y la sexología 

Lucy, Betsy y Anarcha son los nombres que nos llegan a través del diario del “padre de la ginecología moderna”, J. Marion Sims. Estas tres esclavas africanas- y como mínimo doce más, de quiénes no conocemos el nombre - permanecieron recluidas entre 1845 y 1849 en el “hospital” de este, y fueron sometidas a prácticas inhumanas en nombre del avance científico.

Llegaron al “hospital” por una complicación del parto que era muy común en esa época - debido al mal uso del fórceps y las malas condiciones en que eran obligadas a parir -, conocida como la fístula vesicovaginal: la necrosis del tejido que separa el conducto vaginal de la vejiga, produciendo la filtración de orina hacia la vagina. Existía entonces muy poco conocimiento sobre la ginecología, ya que se consideraba impropio que los médicos - hombres - observaran los genitales femeninos. Sims, bajo el pretexto de encontrar una técnica quirúrgica eficaz para la recuperación del tejido, realizó repetidas cirugías sobre ellas, sin anestesia, en posiciones incómodas y sin las condiciones sanitarias necesarias. Les suministraba un opiáceo, con dos propósitos: mantenerlas estreñidas con tal de facilitar las intervenciones y crear adicción para reducir las probabilidades de fuga - en ningún momento se planteó el sufrimiento por el que pasaban estas mujeres, de hecho afirma en su diario que “las mujeres negras sienten menos dolor”.

Lucy, Betsy y Anarcha se han convertido en un símbolo de lucha y reconquista de los cuerpos que históricamente han sido dañados y negados - cuerpos racializados, cuerpos femeninos. En 2018 se retiró en Nueva York la estatua de Sims, erigida en 1934 en reconocimiento de sus “innovaciones” en el campo de la medicina. Y la lucha sigue, con un creciente movimiento que llama a cambiar la denominación de nuestras glándulas lubricantes en recuerdo de ellas. Las glándulas de Bartolino - o glándulas vestibulares - localizadas a cada lado de la abertura vaginal, pasarían así a llamarse glándulas de Lucy y Betsy; y las de Skene - o glándulas parauretrales - localizadas a cada lado de la uretra y homólogas a la próstata masculina, pasarían a llamarse glándulas de Anarcha.

 

La lucha por una ginecología natural y respetuosa 

No es de extrañar que la ginecología moderna, construida sobre unas prácticas tan crueles, sea en gran parte deshumanizadora, fría y paternalista. La colonización heteropatriarcal que ha llevado a cabo la medicina oficial en nuestros cuerpos llega a su máxima expresión en esta especialización: las personas con vulva generalmente desconocemos nuestra anatomía y funcionamiento genital, y nuestros procesos biológicos - menstruación, flujo cervical y vaginal, lubricación y eyaculación - resultan temas tabú. Se recetan anticonceptivos hormonales como si fueran caramelos, y nuestra ciclicidad queda eliminada.

Actualmente estamos viviendo el resurgir de una ginecología natural y feminista, basada en el autoconocimiento y el respeto por el propio cuerpo. Se habla cada vez más abiertamente de la menstruación, y con el boom de la copa menstrual y las compresas de tela se está perdiendo el asco a la sangre menstrual. Corren por los grupos de WhatsApp contactos de ginecólogas que ejercen con respeto, perspectiva de género y escucha - aquellas que no afirman que el dolor en la penetración y los cólicos menstruales son normales y no solucionan todos los males con una dosis de hormonas. Comenzamos a entender y reaprender todo aquel conocimiento popular que fue eliminado durante la Inquisición y las cazas de brujas: hay una nueva generación de doulas, hechiceras, parteras y meigas que vienen a traer una nueva perspectiva de las vulvas y los ciclos, y sus cuidados.

Esta es una revolución urgente y alegre, que reivindica que nuestras cuerpas nos pertenecen a nosotras y no están abiertas a los intereses de regímenes políticos ni médicos. Vivámosla, disfrutémosla, en recuerdo y honor a Lucy, Betsy y Anarcha y tantas otras olvidadas del patriarcado.

 

En el "Itinerario sanitario" encontrarás distintas formaciones que reflexionan sobre la construcción patriarcal de la salud y sobre cómo combatirla desde el feminismo: https://perifericas.es/pages/itinerario-sanitario

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