EL ESPEJISMO DE LA JUBILACIÓN FEMENINA

Resumen

Por Alba Tamara Gómez, licenciada en Economía, técnica de personas y generación de talento

En 2025, la edad de jubilación ordinaria en España se establece en 66 años y 8 meses para quienes tengan menos de 38 años y 3 meses cotizados, y a los 65 años si se han superado esos años de cotización.

Sin embargo, aunque los hombres como media se jubilan antes de los 65, las mujeres a menudo cumplen o superan la edad mínima exigida de retiro. Por tanto, aunque alcanzar el fin de la vida laboral debería ser sinónimo de tranquilidad y recompensa, los datos más actuales nos devuelven una realidad incómoda: la jubilación en España no es igual para todos.

¿A qué se debe esta diferencia? Básicamente, a que la legislación establece, en efecto, una regla técnica que, sin embargo, muestra una profunda brecha de género.

La desigualdad en el retiro es el examen final donde se acumulan todas las desventajas sufridas a lo largo de la vida laboral. Y esta, en muchos casos, es consecuencia directa de una estructura social que sigue penalizando la trayectoria femenina y que podemos considerar resultado de tres lastres que se superponen a menudo en las trayectorias profesionales femeninas:

En primer lugar, la responsabilidad del cuidado de la descendencia y demás familiares, que a menudo recae en ellas. Esto se traduce en excedencias, reducciones de joranda y periodos de inactividad que fragmentan la cotización.

En segundo lugar, la temporalidad y la parcialidad, ya que los contratos a tiempo parcial son mayoritariamente femeninos, lo que reduce drásticamente el cómputo anual a la Seguridad Social e imposibilita llegar a la cifra de cotización necesaria para retirarse a los 65.

Finalmente, al ganar menos de media durante su vida activa, las mujeres necesitan trabajar más años para alcanzar la misma pensión que sus homólogos masculinos. Menos salario es sinónimo innegable de bases de cotización menores.

¿Trabajando gratis?

Existe un dato demoledor para visibilizar la brecha salarial de género: se estima que las mujeres trabajan gratis entre 32 y 47 días al año. La idea de «trabajar gratis» es una forma simbólica de explicar que, como ellas ganan menos de media al año que los hombres, llega un punto en el calendario en el que «ya han ganado» lo que les corresponde proporcionalmente, y el resto del año lo trabajarían sin remuneración comparativa. Estos días se calculan sobre una brecha salarial que en España ronda el 19-20% (si hablamos de salario bruto anual), lo que significa que las mujeres dejan de percibir salario desde mediados de noviembre hasta fin de año.

Si proyectamos estos 47 días de «salario no percibido» a lo largo de una vida laboral de 35 años, el resultado es que una mujer ha dejado de cotizar el equivalente a más de 4 años de sueldo.

Además, para agravar la situación, mientras la edad legal sube, la mayoría de los mecanismos facilitadores —como las jubilaciones anticipadas o los sectores con coeficientes reductores— priman a profesiones fuertemente masculinizadas en las que, para más inri, se suelen recibir más complementos salariales por disponibilidad, nocturnidad o penosidad.

Por tanto, al existir factores que influyen en las reglas de jubilación —como la brecha salarial o la responsabilidad en el cuidado de familiares y sus consecuentes diferencias en la cotización— es urgente e indispensable integrar mecanismos que compensen las lagunas de cotización. Se trata de reconocer que quienes trabajan gratis hoy no pueden ser castigadas mañana con una jubilación tardía y precaria.

Comparte este artículo
Artículos recientes