FEMINISMOS AFRICANOS, IGUALDAD DESDE LA DIVERSIDAD

Resumen

Por Alba Tamara Gómez, licenciada en Economía, técnica de personas y generación de talento

El feminismo en África es extremadamente diverso, vibrante y heterogéneo. A menudo, está arraigado en las culturas locales y se centra en la igualdad de género desde una perspectiva comunitaria. Los diferentes movimientos se adaptan a sus realidades específicas, integrando la experiencia cultural y la historia africana en las necesidades contemporáneas.

Por ejemplo, existen diversas posturas en referencia a la religión. Por un lado, hay movimientos que se inscriben en un contexto religioso y no se reconocen como feministas, aunque defiendan a las mujeres; otros, por el contrario, son partidarios de la separación entre Estado y religión. Mientras tanto, en el punto medio, se encuentran movimientos que toman como referencia los derechos universales, pero también se inspiran en la religión para reivindicar la igualdad.

Además, se ha constatado que diversas corrientes reaccionan frente a los postulados del feminismo occidental. Estas difieren del individualismo occidental al priorizar la comunidad, la interconexión de luchas, la inclusión habitual de hombres en el movimiento de liberación y la fuerza de la maternidad. Concretamente, ven la maternidad como un pilar de apoyo y fortaleza, no como una limitación, mientras enfrentan las herencias del colonialismo.

Muchas mujeres africanas y afrodescendientes, al verse excluidas de los conceptos fundacionales del feminismo occidental – el cual representaba únicamente las exigencias de la mujer blanca de clase media-alta, tomada como canon universal (sin tener en cuenta las distintas realidades de las mujeres de otras etnias) -, decidieron crear definiciones alternativas que las representaran a ellas y a su causa. Como muestra de esta vitalidad, la organización Afrofeminist Data Futures ha identificado más de 140 colectivos feministas estudiando solo 30 países africanos.

Corrientes y conceptos claves

Dentro de su inmensa variedad de corrientes, entre los feminismos africanos podríamos destacar las siguientes:

• Afrofeminismo: nace de movimientos de los años 50 y 60 en Estados Unidos y Europa, y se nutre de la historia de la esclavitud y la colonización para construir un pensamiento crítico y decolonial. Promueve el autorreconocimiento, la estética propia y la visibilización de referentes negros en la cultura y la academia. Asimismo, se enfoca en la interseccionalidad y honra la herencia ancestral y la comunidad.

• Womanism o mujerismo: se basa en la cultura africana y entiende que las problemáticas de género están entrelazadas con la opresión racial y colonial. Es decir, reconoce la opresión múltiple por raza, etnia, clase y género que el feminismo tradicional  occidental ignoraba. Celebra la fortaleza, la capacidad económica y el rol central de la mujer africana en la familia y la sociedad, a menudo motorizando la economía doméstica. En esta corriente no se posiciona al hombre negro como el opresor principal; la lucha es contra sistemas opresivos más amplios.

• Feminismo Africano WITCH: se trata de un feminismo radical y anti-patriarcal. Es un término que se refiere a la intersección entre el feminismo africano (que aborda las opresiones de las mujeres africanas y de la diáspora) y el feminismo WITCH (un movimiento radical de los 60 y 70 que usaba la figura de la bruja para desafiar el patriarcado, el capitalismo y el imperialismo). El feminismo africano se apropia de la figura WITCH para resignificar la brujería, transformando la acusación en un símbolo de empoderamiento y resistencia contra los sistemas opresivos que perpetúan la violencia contra las mujeres, denunciando la misoginia y la marginación económica. Figuras claves de esta corriente fueron Alice Walker y Cleonora Hudson-Weens.

• Feminismo Negro (Black Feminism): surgió en Estados Unidos en los años 70 y analiza la opresión de las mujeres negras interseccionalmente, no solo desde el género. Reconoce que la mujer negra no es frágil, sino históricamente trabajadora y resistente. Denuncia que el feminismo hegemónico (blanco y de clase media) no representa las necesidades de las mujeres negras, que enfrentan desafíos distintos. Prioriza la lucha contra el racismo, la violencia de género, la injusticia económica y la falta de derechos reproductivos, yendo más allá de debates centrados exclusivamente en la familia o en el género. Figuras y voces clave incluyen a Sojourner Truth («¿Acaso no soy una mujer?»), Ida B. Wells, Audre Lorde, Patricia Hill Collins, Angela Davis y Bell Hooks.

• Maternalismo (motherism): propuesto por Catherine Obianuju Acholonu, es una teoría que ve la maternidad como el principio organizador para la reestructuración social. Esta perspectiva enfatiza la cooperación, la tolerancia y la creación de un ecosistema equilibrado que involucra activamente tanto a hombres como a mujeres.

Todas estas corrientes son, solamente, una muestra más de que las africanas han adaptado las prácticas feministas a su modo de ver, sentir y vivir. Independientemente de la visión occidental, luchan por la libertad desde su propia perspectiva cultural y social.

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