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NO SIN MI MÓVIL: VIOLENCIA DE GÉNERO, ALCOHOL Y TECNOLOGÍA EN ADOLESCENTES

Por Laura Pavón Benítez, Antropóloga Social y Cultural y doctoranda en el Programa de
Ciencias Sociales de la Universidad de Granada.

Las pautas intensivas de consumo de alcohol que llevan a cabo gran parte de las personas jóvenes en España se han consolidado en la última década. Es lo que se conoce como “cultura de la intoxicación” dentro de la literatura científica. Se trata de espacios recreativos en los que el consumo de alcohol se considera sobre todo placentero, implica divertirse y ser sociables. Ello ha coincidido con la popularización del uso de las nuevas tecnologías (TICS) y los smartphones que conectan con las redes sociales, modificando profundamente las formas de comunicación y las condiciones tradicionales de
construcción de identidad.

Estos nuevos espacios comunicativos relacionados con el consumo intensivo de alcohol en los contextos de ocio nocturno han sido poco investigados en España, y todavía menos investigadas han sido las posibles consecuencias en relación al impacto que este contexto genera desde una perspectiva de género. A continuación recogeremos algunos testimonios de adolescentes que ponen de manifiesto esta preocupante realidad:

Desigualdades de género en los espacios de ocio nocturno: roles y estereotipos; violencia sexual y a través de la tecnología móvil

El consumo de alcohol y otras drogas se han considerado tradicionalmente comportamientos masculinos, y las mujeres continúan enfrentándose a más prejuicios sociales que los hombres cuando los toman. Así como en los hombres se acepta el consumo intensivo de alcohol, en el caso de las mujeres se espera que mantengan cierto grado de control y respetabilidad.

Por su parte, la violencia sexual en los contextos nocturnos se manifiesta como parte de la “cultura de la fiesta” o la “cultura de intoxicación”, siendo recurrentes distintas formas de acoso y presión contra las chicas:

“Otros te insisten, pero cuando ya están bebidos, no hay forma de que se vayan (…). Por ejemplo, si he ido alguna vez sola y de repente se ponen a gritarme por detrás, los típicos tíos y yo intento pasar de ellos y luego vienen y se me ponen al lado a hablarme y los ves que van colocados perdidos (…) Es más difícil intentar que entren en razón. Que aún así ya de por sí no lo hacen y te siguen insistiendo, pero si ya van bebidos, es mucho más difícil…” (Patricia, 17 años).

“Un día fuimos a hacer pipí y vino un niño detrás que conocíamos de vista, y empezó a decir que hiciésemos un trío, no sé qué, te toqueteo por aquí, por allá, y claro, pues yo ya me puse fatal y le dije que se apartase de mí, que se fuese […] entonces yo me sentí muy incómoda en ese momento, si te estoy diciendo que no, es que no” (Lola, 16 años).

Del mismo modo, surgen nuevas formas de violencia contra las chicas a través de las nuevas tecnologías y redes sociales, que tienen que ver con la difusión y publicación no consentida de imágenes o con el control a través del móvil:

“X: Eso les ha pasado a amigas mías, de ir borrachas, de que las graben y luego decir, “Pero vamos a ver ¿Cuándo he dicho yo esto?” o “¿Cuándo ha pasado esto?” Pues los amigos. Los amigos que a lo mejor van mejor las graban o los graban y lo suben y luego dice la muchacha: “¿Pero qué necesidad tengo yo de que me vea, por ejemplo, todo Instagram o todo Facebook borracha?”, “Si me veis vosotros que sois mis amigos, pues bueno, pero no me tiene por qué ver todo el mundo”. Eso me ha
pasado a mí en pandilla, les ha pasado a amigas mías… y cada uno sabe las consecuencias que puede tener eso..” (Ana, 17 años).

“Le controlaba, sin ser novios, sin ser pareja formal, le controlaba por teléfono, ver con quién está hablando, dejar de hablar con gente porque se lo ha dicho esa persona. Gente que ha tenido que ir al psicólogo, de eso dos compañeras de mi clase de la universidad que yo sepa, una el novio la controla y ella no se da cuenta, bueno no se da cuenta… nosotros se lo decimos, porque le dice que no salga, le dice que con quién está, que le controla las conversaciones” (Lucas, 18 años).

 

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El contenido de este post es una reformulación del artículo científico: Romo Avilés, Nuria; García-Carpintero, María Ángeles; Pavón-Benítez, Laura (2019). “Not without my mobile phone: alcohol binge drinking, gender violence and technology in the Spanish culture of intoxication” y forma parte del proyecto “Violencia de género e
interpersonal en los contextos recreativos de ocio adolescente” (VIGEA), del Ministerio de Industria, Economía y Competitividad (proyecto FEM2016-77116-C2-1-R. MINECO / FEDER, UE)

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