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¿QUÉ ES LA TERCERA OLA DEL FEMINISMO?

Por Carmen V. Valiña. Creadora y directora de periFéricas. Doctora en Historia Contemporánea. www.carmenvvalina.es

 

El feminismo tiene una historia reciente pero sin duda intensa y apasionante. Apenas tres siglos en los que la condensación de acontecimientos es tan notable y el avance tan vertiginoso, sobre todo en los últimos años, que podemos distinguir ya tres olas en la evolución de este movimiento. Algunas voces hablan, incluso, de una cuarta, impulsada por la digitalización, la globalización y el surgimiento de corrientes cada vez más variadas, que hacen ya imprescindible hablar de feminismos en plural.

 

¿Cuáles son las olas del feminismo?

 

Las tres olas del feminismo, entendido como corriente de lucha por la igualdad y a favor de los derechos de las mujeres, comienzan en pleno Siglo de las Luces y se extienden hasta hoy en día. Particularmente desde los años 90 del siglo XX y hasta hoy, la aceleración histórica ha sido notable y lo ha convertido de una corriente de élites a un movimiento seguido por millones de mujeres en todo el mundo.

El incipiente movimiento feminista surge con la Primera Ola, que nace en el siglo XVII, coincidiendo con la Revolución Francesa. Es lo que se denomina el “Feminismo ilustrado”. La Segunda Ola Feminista se asocia fundamentalmente con el movimiento sufragista a favor del voto femenino y se vincula esencialmente a Inglaterra y Estados Unidos. Finalmente, la Tercera Ola Feminista comienza en los años sesenta del siglo XX y se extiende hasta la actualidad, y en ella es donde se enmarcan los denominados feminismos decoloniales, que introducen nociones de raza, religión o clase, mostrando que el feminismo blanco occidental hegemónico hasta ese momento estaba muy lejos de ser el único factor explicativo para la situación de todas las mujeres del mundo. Hay incluso autoras que hablan de una Cuarta Ola, que tendría como características la importancia de las redes sociales para promover el activismo online, su visibilidad global a gran escala y la repercusión mediática de las celebridades que la promueven. Si existe esa Cuarta Ola o si continuamos en la tercera es un debate que como podréis suponer no tiene una respuesta única, y que daría para otro artículo completo.

Veamos ahora más en profundidad en qué consiste cada una de las tres olas del feminismo más habitualmente consideradas. Ten en cuenta que las dos primeras son de corte absolutamente occidental, mientras que en la Tercera, que es la que más nos interesa en PeriFéricas, es cuando comienzan a introducirse preocupaciones de raza, etnia o religión llegadas de otras latitudes:

tercera ola del feminismo

Primera Ola feminista

 

Asociada con el feminismo propio de la Ilustración y la Revolución Francesa, su obra más representativa es Vindicaciones de los derechos de la mujer, de Mary Wollstonecraft. Esta primera ola tuvo como epicentro la reivindicación de la ciudadanía femenina, y se extendió hasta mediados del siglo XIX, aprovechando las ideas de progreso, cultura e inteligencia pregonadas por el pensamiento del denominado Siglo de las Luces. Además de nombres famosos como los de la propia Wollstonecraft o los de Poullain de Barre y Olympe de Gouges, en esta Primera Ola del feminismo resulta imprescindible también mencionar a todas aquellas ciudadanas anónimas que, en 1789, presentaron a la Asamblea Francesa su cuaderno de reformas, que incluía aspectos tan revolucionarios para la época como el derecho al voto, la reforma de la institución del matrimonio y la custodia de los hijos, además del acceso a la instrucción.

Si bien algunas de sus reivindicaciones quizás no encajarían hoy en día con lo que entendemos propiamente por feministas, lo cierto es que esta Primera Ola permitió introducir en las tribunas políticas e intelectuales de gran parte de Europa los derechos de la mujer, marcando una vía de lucha que sería continuada por muchas otras.

 

Segunda Ola Feminista

 

Las sufragistas fueron las protagonistas de esta etapa, reivindicando el derecho al voto femenino, a veces recurriendo incluso a la violencia. Se trata de una etapa que se extiende desde mediados del siglo XIX, con la Declaración estadounidense de Seneca Falls de 1848, que reclamaba la independencia de las mujeres respecto  a las decisiones de padres y maridos y el derecho al trabajo, hasta el final de la II Guerra Mundial. El derecho a la educación, como en la Primera Ola, continuó siendo otro de los caballos de batalla.

Inglaterra fue el gran epicentro de esta corriente. Lideradas por Emmeline Pankhurst, las sufragistas extendieron el activismo feminista a las clases medias y bajas, si bien el modelo femenino inspirador siguió siendo el de una mujer blanca, urbana, de clase media o alta y, por supuesto, occidental, puesto que no se consideraban todavía reivindicaciones específicas de raza o etnia.

tercera ola feminista

Tercera Ola del feminismo

 

Esta Tercera Ola feminista, iniciada en los años sesenta del siglo XX, tuvo como punto de partida dos obras de autoras occidentales, El segundo sexo de la francesa Simone de Beauvoir y La mística de la femineidad, de la estadounidense Betty Friedan. Introdujo nuevas vías de lucha, por ejemplo contra los estereotipos femeninos en la comunicación, el arte y la publicidad, y se pide ya de forma explícita la abolición del patriarcado: hay que ir más allá de reivindicaciones concretas al derecho al voto o la educación para intentar desmontar toda una estructura social desigual. Cuestiones como la sexualidad o la violencia demuestran hasta qué punto el lema “lo personal es político” permite explicar los primeros años de esta Tercera Ola.

Sin embargo, desde PeriFéricas lo que nos interesa especialmente es su evolución a partir de los años ochenta del siglo XX, con la entrada en esta Ola de los feminismos decoloniales, que introdujeron nociones de raza, religión o etnia. Corrientes como los feminismos negros, islámicos o indígenas latinoamericanos pusieron de manifiesto que el modelo hegemónico de mujer construido hasta entonces, blanco, occidental, europeo y de clase media no las representaba. Se hacía imprescindible, por tanto, introducir el debate en torno al multiculturalismo y las formas de hacer feminismo de mujeres afro, musulmanas, chinas o, en torno al tema  de la sexualidad, lesbianas, bisexuales… Nunca más se podría hablar ya de feminismos en singular: el plural se convertía en imprescindible. En definitiva, se dejan a un lado el esencialismo y las estrictas definiciones de épocas anteriores para abogar por teorías y pensamientos más flexibles, capaces de reconocer la creciente diversidad de las sociedades en un mundo también crecientemente globalizado.

Los retos para esta Tercera Ola del feminismo son múltiples: desde lograr la sororidad entre mujeres que, por sus diferentes orígenes nacionales, étnicos, religiosos, etc. tienen también formas muy diversas de entender sus luchas, hasta lograr responder a discursos como el de la filósofa Christina Hoff Sommers, quien cree  que el discurso de las académicas de género actuales está muy desconectado de la realidad de millones de mujeres, algo de lo que se acusó duramente al feminismo de la Segunda Ola, y quien afirma también que el feminismo actual es de lamento y victimismo. A estas críticas se unen las viejas luchas contra sistemas políticos, sociales y económicos que, en pleno siglo XXI, siguen siendo profundamente patriarcales. En otro contexto y tres siglos después del feminismo de la Primera Ola, todavía queda mucho por hacer.

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Comentarios

  • The C1-B0rg
    15 agosto, 2018

    El feminismo actual está muy fragmentado en muchos movimientos con diferencias ideológicas y diferentes características. No es lo mismo una feminista de la CNT que una feminista de FEMEN que una del PSOE que una de Podemos. Incluso hay mujeres de derechas que se consideran feministas.

    Es imposible que vean y perciban el mundo de la misma manera. Y eso sólo en España.

    En otros países la realidad de las mujeres es muy diferente. Por ejemplo en algunas etnias sacan a las niñas del colegio cuando tienen 13 años o directamente no van al colegio y son casadas mediante un acuerdo familiar. El padre pide una dote (una cantidad de dinero) a la familia del novio. Es decir, es una venta aunque ellos no lo ven así. Algunas veces una niña con mala suerte acaba en una red de prostitución. Si tiene buena suerte es posible que sólo sea maltratada y a los pocos días aparezca con magulladuras y hematomas. Y eso ocurre en Europa, por ejemplo entre los gitanos irlandeses. Pero aparentemente a nadie le importa por que son de otra etnia.

    En España mujeres de diferente clase social tienen diferentes intereses. Una mujer de clase social alta puede percibir un “techo de cristal” que le impida llegar a la cúpula de la empresa y una mujer trabajadora puede percibir que simplemente le pagan menos por ser mujer y ser despedida por quedarse embarazada. Por eso no hay un único feminismo por que sus intereses son diferentes.

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