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APOYANDO EL EMPODERAMIENTO DE LAS MUJERES INMIGRANTES Y REFUGIADAS

Por Isabel Allende Robredo, licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, Educadora Social, Máster en Antropología Social y Cultural y en Migraciones e Interculturalidad. En la actualidad coordina los programas de empoderamiento de mujeres inmigrantes y refugiadas de CARAS e IRMO, en Londres. Para más información, puedes visitar su página webwww.isallenderobredo.com

 

Durante muchos años, la migración ha sido considerada como un fenómeno principalmente masculino. Hasta finales de los años 70, la mayor parte del discurso sobre el tema estaba centrado en los hombres (generalmente concebidos como trabajadores), lo que implicaba la asunción de que la mayoría de las personas migrantes eran varones, utilizándose durante los años 60 y principios de los 70, la frase “migrantes y sus familias” para referirse únicamente a los hombres que migraban con sus mujeres e hijos/as. Esta falta de reconocimiento de las mujeres como migrantes por propio derecho, debida, por otra parte, a la falta de reconocimiento general en cualquier aspecto de la vida, implica que no existían estadísticas desagregadas por sexo, lo que contribuía a su invisibilidad y a la falta de evaluación del alcance de la migración femenina.

Hoy en día, a pesar de que las mujeres migrantes y refugiadas siguen siendo un grupo generalmente descuidado en el discurso político, se sabe que la gran mayoría de ellas van a tener que hacer frente a diversos desafíos relativos al género, al origen étnico y al estatus migratorio, desafíos que hacen que las migraciones forzosas, siendo difíciles para ambos sexos, tengan un impacto más negativo en ellas.

Las mujeres y las niñas, en todas partes del mundo, se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad y enfrentan mayores obstáculos para reclamar y disfrutar sus derechos que los hombres y los niños, y el desplazamiento generalmente exacerba tanto dicha vulnerabilidad como la desigualdad, lo que hace que las complejas experiencias de las mujeres inmigrantes y refugiadas tengan un alto impacto en su salud física, mental, emocional y social.

 

Salud, economía e integración social

Para dar respuesta a las necesidades de las mujeres inmigrantes y refugiadas, desde una perspectiva interseccional y bio-psico-sociocultural, es preciso trabajar en diversos aspectos, entre otros el jurídico, el social, el educativo, el sanitario, el económico, el laboral y el de la violencia de género. Pero, además, en el caso de las mujeres, solemos hablar con asiduidad del empoderamiento de mujeres, palabra que viene del mundo anglosajón, de la palabra empowerment, y que podríamos definir como el proceso por el cual las mujeres adquieren un mayor dominio y control sobre su propia vida, las circunstancias que la rodean y los elementos que forman parte de la misma.

En este sentido, el objetivo del apoyo al empoderamiento de las mujeres (no olvidemos que las personas se empoderan a sí mismas, y quienes trabajan con ellas solo pueden apoyarlas en el proceso) es lograr que puedan vivir su vida con autonomía (lo que sin duda alguna pasa por el acceso al control de los recursos), posean influencia en el proceso de toma de decisiones, puedan acceder a todo tipo de información, sean tratadas ante la justicia de la misma forma que los hombres, y se encuentren libres de violencia en todas sus expresiones.

 

Algunos aspectos a tener en cuenta en un programa de apoyo al empoderamiento de las mujeres serían los siguientes:

 

  • Empoderamiento económico, a través del coaching, la orientación laboral y la formación, entre otros posibles servicios, para lograr un trabajo remunerado que permita a las inmigrantes y refugiadas vivir con autonomía. En el caso de mujeres que no tengan intención de buscar un empleo, o que por sus bajos niveles de formación o situaciones familiares, sea difícil que tengan acceso al mismo, podría ser conveniente orientarlas y apoyarlas en el desarrollo de otras capacidades personales, como la de negociación con sus parejas sobre el acceso a los recursos económicos familiares (en caso de que sea necesario); la autoestima y el merecimiento de esos recursos económicos, etc.
  • Empoderamiento en el ámbito de la salud, apoyando a las mujeres de manera holística, poniendo en marcha programas que tengan en consideración tanto la situación actual de las inmigrantes y refugiadas (posibles estados de estrés debidos a las dificultades a las que se puedan tener que enfrentar en su proceso de integración e inclusión social como la vivienda, la búsqueda de empleo, el aislamiento de menor o mayor duración, las posibles situaciones de violencia, la posible malnutrición, etc.) como también los posibles traumas generados por las situaciones anteriormente vividas (violencia, pérdidas, etc.). Algunas de las actividades que se podrían poner en marcha serían las de terapia individual, grupos de ayuda, relajación, meditación, mindfulness, ejercicio físico, talleres de desarrollo personal y bienestar, información sobre salud sexual y reproductiva, etc.
  • Empoderamiento para la integración social, ya que los seres humanos necesitamos de las demás personas para un desarrollo adecuado, somos sociales por naturaleza, y sentir la pertenencia a algún grupo, sea la familia, el grupo de amigos/as, un equipo deportivo, un club social, etc., es básico para nuestra salud mental y emocional. En este sentido, es importante trabajar, entre otros aspectos, en la creación de redes sociales, la información sobre actividades externas a la organización, las clases de español, la organización de actividades sociales y de seminarios sobre la cultura y la sociedad del país de acogida, etc.

 

Todo ello, teniendo en cuenta que, a la hora de poner en marcha cualquier tipo de actividad con inmigrantes y refugiadas, y con mujeres en general, es fundamental contar con espacios de guardería, ya que muchas madres, sobre todo aquellas con pocos recursos económicos y/o guiadas por roles muy tradicionales de la maternidad, quedan al margen de cualquier actividad por falta de servicios de atención y cuidado de sus hijos e hijas.

Para terminar, conviene destacar que lo más importante del empoderamiento de las mujeres no es tanto tener el manejo y dominio absoluto sobre las circunstancias que las rodean, ni controlar absolutamente los recursos materiales y/o financieros que posean, como lograr el conocimiento sobre cómo acceder a los mismos y sobre cómo usarlos, así como aprender a influir tanto sobre los recursos como sobre las personas, con el fin de lograr el control sobre la dinámica de los procesos en los que están envueltas.

 

Puedes ahondar en los contenidos abordados en este artículo a través del curso online “Intervención con mujeres inmigrantes y refugiadas”, cuya matrícula permanece abierta a lo largo de todo el año: https://perifericas.es/cursos/intervencion-con-mujeres-inmigrantes-y-refugiadas/

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