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EL EMPODERAMIENTO FEMENINO EN MARRUECOS: AVANCES Y RESISTENCIAS

Por Carmen V. Valiña. Creadora y directora de periFéricas. Doctora en Historia Contemporánea. www.carmenvvalina.es 

 

En la mente de muchas personas, la mención de Marruecos lleva asociada todo un conjunto de estereotipos respecto a sus mujeres: velo, sumisión, falta de derechos, religión opresora… Sin embargo, la realidad es mucho más compleja y poliédrica, y muchas marroquíes plantan cara a la desigualdad y luchan con valentía por el empoderamiento de la mujer en su tierra.

 

¿Cuál es la situación actual de la mujer en Marruecos?

 

Es innegable que existen cifras y ejemplos que no invitan al optimismo sobre la situación de las mujeres en Marruecos: siguen celebrándose cada año miles de matrimonios entre adultos y niñas menores de edad, las relaciones sexuales fuera del matrimonio continúan castigándose con un año de cárcel y las homosexuales con tres, mientras que las adúlteras denunciadas por sus cónyuges pueden enfrentarse hasta a un año de prisión. La lucha contra la violencia de género sigue siendo una asignatura pendiente, y la situación de las madres solteras continúa siendo enormemente compleja por la sanción social que reciben tanto ellas como sus hijos. Además, en pleno siglo XXI la herencia se reparte de forma no equitativa entre hijos e hijas, de acuerdo con el derecho coránico, y la poligamia sigue existiendo, si bien con notables restricciones desde que en 2004 el actual rey, Mohammed VI, impulsó la reforma del código de familia o Moudawana, obligando a que la primera esposa dé su consentimiento para los sucesivos matrimonios de su marido (algo que resulta bastante complejo de llevar a la práctica en situaciones en las que, por ejemplo, él se sitúe en una clara posición de preeminencia sobre ella). Por otro lado, Marruecos sigue siendo uno de los países musulmanes con una mayor tasa de analfabetismo, analfabetismo que se ceba sobre todo en mujeres y niñas de las zonas rurales.

 

empoderamiento femenino en marruecos

 

Así, con todos estos datos, pareciera que los derechos de las mujeres marroquíes son casi inexistentes y sus vidas están condenadas a discurrir por caminos muy difíciles. Y, sin embargo, algo hace años que se mueve en la sociedad: la reforma de la Moudawana abrió el camino con ciertas reformas, que aunque fueron consideradas insuficientes por distintas organizaciones feministas, supusieron tímidas mejoras. Por ejemplo, se elevó la edad de casamiento de 15 a 18 años, se facilitó el inicio de los procesos de divorcio por parte de las esposas y se hizo obligatorio el reparto de bienes del matrimonio en dichos casos. El hecho de que también se les permita optar, desde fechas recientes, al puesto de notarias del derecho  musulmán les permitirá levantar acta en materias que a menudo han sido utilizadas para discriminarlas, como los matrimonios, los divorcios o la custodia de los hijos.

Otro de los grandes avances se produjo a principios de este año y tras cinco de debate: el Parlamento aprobaba una ley contra la violencia ejercida contra las mujeres, con penas de cárcel para los padres que fuercen a sus hijos a casarse y sanciones, también de prisión, para los acosadores en lugares públicos, una lacra presente sobre todo en las grandes ciudades. Sin embargo, y esta es otra de las caras de la moneda de la compleja realidad femenina marroquí, la misma ley no sanciona la violación dentro del matrimonio.

 

¿Qué movimientos en favor de los derechos de las mujeres están surgiendo en Marruecos?

 

Algo está cambiando en favor del empoderamiento femenino en Marruecos, y la sociedad civil forma parte fundamental de todo ese nuevo panorama de lucha en favor de una creciente igualdad de género. El término “movimientos feministas” resulta complejo a la hora de ser aplicado a la realidad marroquí, puesto que el feminismo es visto a menudo como un concepto importado desde Occidente y que no refleja las especificidades de las luchas locales. Pero es indudable que existen numerosos movimientos de lucha en favor de los derechos de las marroquíes, y su historia viene desde mucho atrás: Fatima Mernissi, recientemente fallecida, llevaba décadas siendo ejemplo de una creciente presencia femenina en la vida pública, y Leila Slimani es una de las voces con mayor relevancia en Occidente que ha tomado su testigo, con obras laureadas en las que la defensa de la homosexualidad y la reivindicación de la libertad sexual de las mujeres están muy presentes. Por otro lado, entidades como la Association Démocratique des Femmes du Maroc luchan desde hace años por reforzar las capacidades y tejer redes entre mujeres. Existen otras entidades, como 100%  Mamans, radicada en Tánger, que centra su trabajo en la dignificación y empleabilidad de las madres solteras, un grupo tradicionalmente excluido de la sociedad.

Más allá de voces y entidades concretas, el clamor en favor del empoderamiento femenino en Marruecos ha recorrido las calles en varios hechos recientes que demuestran que la lucha por los derechos de las mujeres está llegando a capas cada vez más amplias de la sociedad, si bien de forma todavía muy lenta. En agosto del año pasado, varios jóvenes desnudaron y acosaron a una joven discapacitada en un autobús de Casablanca, a pleno día. La difusión del vídeo generó un impresionante revuelo en las redes y los agresores fueron detenidos. No en vano, más del 60 por ciento de las mujeres marroquíes declara haber sufrido algún acto de violencia, física o psicológica.

Las redes sociales, que se movilizaron en este caso, también lo hicieron en contra de la retrógrada campaña que este verano se presentaba bajo el eslogan “Sé un hombre y cubre a tu mujer”, que animaba a los hombres a controlar la indumentaria femenina, fundamentalmente en las playas. Activistas y feministas, pero también muchas mujeres anónimas, no dudaron en reaccionar de forma inmediata. Una de las más activas fue Ibtissame Betty Lachgar, cofundadora de MALI (Movimiento Alternativo por las libertades individuales), que acaba de ser detenida, en agosto, por sus campañas en favor del aborto, demostrando una vez más que la postura de la sociedad y las autoridades marroquíes hacia los derechos femeninos sigue siendo compleja y ambivalente. Quienes se opusieron a la campaña “Sé un hombre y cubre a tu mujer” lo hicieron apelando a la libertad individual y modificando el eslogan en favor de los derechos femeninos, con consignas como¡Sé un hombre y respeta a los demás sin importar lo que lleven puesto!” o “¡Sé un hombre y respeta a la mujer!”.

 

empoderamiento femenino en marruecos

 

¿Cómo se están empoderando las mujeres marroquíes?

Las redes sociales se están convirtiendo, de hecho, en parte fundamental y novedosa de todo este proceso de empoderamiento: han permitido debatir sobre temas que eran completamente tabú hasta hace pocos años, como la despenalización de las relaciones sexuales, la homosexualidad o los derechos de las madres solteras. En el debate por supuesto también entran las voces más conservadoras, pero en todo caso se está abriendo paso un tímido diálogo que, en última instancia, podría provocar ciertos cambios a nivel institucional y legislativo, si bien todo apunta a que se trata de un proceso largo y que sin duda enfrentará numerosos obstáculos.

Teniendo en cuenta las altas tasas de analfabetismo, la educación y la formación en temas de igualdad de género siguen siendo una de las grandes asignaturas pendientes. Faltan, también, espacios de encuentro donde diferentes voces puedan plantear dudas, reivindicaciones y problemas para intentar buscar soluciones colectivas. La concienciación es el gran paso que queda todavía por dar, en un país en el que la religión sigue estando muy presente en la vida cotidiana. Entre el recelo y el empuje, la lucha por los derechos femeninos es una constante en la sociedad marroquí del siglo XXI.

 

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