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LA MEDIACIÓN COMO HERRAMIENTA PARA EDUCAR EN LA IGUALDAD

Por Carmen V. Valiña. Creadora y directora de periFéricas. Doctora en Historia Contemporánea. www.carmenvvalina.es

 

La educación es clave para crear futuras generaciones en las que la igualdad sea aceptada y fomentada en nuestras sociedades. Pero si buscamos educar en la igualdad de género también tenemos que tener en cuenta esa perspectiva a la hora de resolver los conflictos que, inevitablemente, siempre van a surgir de un modo u otro en los centros educativos. Es ahí donde la mediación escolar se convierte en una herramienta clave para fomentar no solo la prevención de la violencia en general, sino de forma específica la violencia machista, al tiempo que facilitará la introducción de la igualdad en todos los niveles educativos. Vamos a ver un poco más en qué consisten todos estos retos.

 

Cómo afrontar el conflicto desde una perspectiva de género

 

La mediación de conflictos, y en particular la que se realiza dentro del ámbito educativo, es un proceso guiado por una persona especialista o mediadora que pretende resolver el conflicto en cuestión llegando a un acuerdo satisfactorio para las diferentes partes involucradas. En el caso del ámbito educativo, es muy interesante que además de esa resolución, el personal mediador sea capaz de promover un aprendizaje tanto en el propio alumnado como en el personal del centro educativo en cuestión.

En el caso de España, desde los años noventa se establecieron objetivos de promoción de la igualdad desde la educación a través de un acuerdo marco promovido desde los Ministerios de Trabajo y Educación y Ciencia. Durante el año 2000 se generó un fuerte impulso de prácticas co-educativas, facilitado, entre otros, por la colaboración del Instituto de la Mujer. En el 2005 se creaba la Red Intercambia: Educar en femenino y en masculino, con el objetivo  justamente de compartir información sobre prácticas de educación para la igualdad. Hablamos, pues, de una trayectoria a nivel institucional de más de veinte años de promoción de la igualdad en los centros educativos.

“Afrontar la mediación escolar desde una perspectiva de género sin duda ayudará a transformar las relaciones interpersonales, permitiendo el avance en pro de la coeducación.”

Afrontar la mediación escolar desde una perspectiva de género sin duda ayudará a transformar las relaciones interpersonales, permitiendo el avance en pro de la coeducación, es decir, el método educativo que parte del principio de la igualdad entre sexos y la no discriminación por razón de sexo.  Para afrontar el conflicto desde una perspectiva de género resultará clave la formación permanente del profesorado y del resto del personal de los centros educativos en convivencia, mediación y resolución positiva de conflictos. La introducción de cursos o talleres de formación relacionados con educación afectiva y sexual, educación emocional y prevención de la violencia de género sin duda ayudará a conseguir esos objetivos claves de educar en igualdad.

Valores como los cuidados, la empatía, la cooperación, la afectividad, generalmente atribuidos a las mujeres, y aquellos positivos atribuidos a los varones, como la asertividad, la autonomía…, deben combinarse en cualquier proceso mediador para demostrar a niñas y niñas que dichos valores no pertenecen a un sexo en exclusiva, sino que deben tomarse como referentes para construir sociedades mejores para todos sus individuos.

educar en la igualdad

 

Por qué la mediación escolar ayuda a educar en igualdad

Pero, ¿de qué formas concretas puede ayudar la mediación escolar a educar en igualdad? En primer lugar, es una estupenda herramienta para promover un cambio social desde la base que permita lograr sociedades cada vez más igualitarias. El hecho, además, de que la totalidad de participantes en un proceso de mediación se muevan en planos de horizontalidad, desde el momento en que deben asumir responsabilidades y tienen derechos idénticos, también contribuye a que el alumnado perciba de una forma más equitativa al resto de la clase, independientemente de su sexo, teniendo que aprender a dialogar y llegar a acuerdos con personas muy diversas.

Afrontar el conflicto desde una perspectiva de género permite introducir en el debate valores de paz, ayuda, antibullying, de educación para el desarrollo… Y, de forma fundamental por lo que aquí nos ocupa, es esencial para trabajar la educación afectiva y sexual, esencial para conseguir relaciones más igualitarias. Además, el proceso mediador puede aprovecharse para introducir dentro de los centros escolares el debate en torno a términos clave para mejorar la coeducación, como por ejemplo, las distinciones entre sexo y género o la lucha contra los roles y estereotipos de género, que probablemente gran parte del alumnado tendrá ya interiorizados como naturales incluso desde los niveles educativos primarios. El lenguaje, particularmente, es un ámbito en el que se prolonga la invisibilización de las mujeres al usarse el masculino universal en vez del génerico, incluso en sectores en los que ellas son mayoría o muy numerosas: médicos, abogados… Introduciendo un lenguaje inclusivo en todo el proceso mediador se van dando pasos para que el alumnado interiorice la igualdad como algo imprescindible que merece la pena poner en práctica en todos los aspectos de la vida.

“El proceso mediador puede aprovecharse para introducir dentro de los centros escolares el debate en torno a términos clave para mejorar la coeducación.”

Otro aspecto clave de la mediación para educar en igualdad es su capacidad para poner de manifiesto, mediante diversos supuestos, la violencia, física y psicológica, que subyace a muchas relaciones entre sexos, poniendo así las bases para la creación de otros modelos que fomenten la agencia y la independencia femeninas y combatan los ideales del amor romántico, que tanto peso siguen teniendo hoy en día y tan nocivos son para muchas mujeres. Particularmente, este aspecto de la mediación escolar puede ser muy útil para identificar los abusos de pareja que se producen a través de las redes sociales, mediante la presentación de casos o ejemplos que el estudiantado puede resolver o debatir conjuntamente, poniendo así sobre la mesa cuestiones de control, abuso o chantaje emocional que quizás en la edad adolescente no sean tan fáciles de percibir o no se identifiquen como verdaderamente amenazantes.

En definitiva, el sistema desigual de relaciones entre sexos que sigue imperando en nuestras sociedades puede ser combatido frontalmente con las herramientas de la mediación escolar y, además, desde una perspectiva alejada de la discusión o la confrontación, poniendo los cimientos para un cambio social que tenga su base clave en la educación. Trabajar con materiales audiovisuales, musicales o gráficos alternativos permitirá construir modelos diferentes de masculinidad y femineidad que creen entre el alumnado una idea mucho más poliédrica de la igualdad entre sexos y de sus propias identidades de género.

 

¿Quieres conocer más sobre la mediación escolar desde una perspectiva de género? En periFéricas puedes comenzar con el curso de Mediación escolar: Educando en la igualdad.

Comentarios

  • kathy
    22 agosto, 2018

    creo que tienes una errata en el titulo: deberia ser mediacion, no medicacion

    Responder
    • iMeelZDev
      23 agosto, 2018

      Mil gracias por el aviso Kathy, se nos había colado. Lo hemos corregido ya. Un saludo

      Responder

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